19 febrero, 2026

PIB cayó 5,8% en el primer trimestre de 2010

De acuerdo con estimaciones preliminares, el Producto Interno Bruto (PIB) a precios constantes experimentó en el primer trimestre de 2010 una disminución de 5,8%, respecto a similar período del año anterior. En este comportamiento influyeron: la restricción temporal al acceso de divisas para las importaciones de bienes y servicios, la menor demanda agregada interna de consumo e inversión y el efecto de la aplicación de un plan de ahorro con la finalidad de garantizar el suministro de energía eléctrica.

De acuerdo con estimaciones preliminares, el Producto Interno Bruto (PIB) a precios constantes experimentó en el primer trimestre de 2010 una disminución de 5,8%, respecto a similar período del año anterior. En este comportamiento influyeron: la restricción temporal al acceso de divisas para las importaciones de bienes y servicios, la menor demanda agregada interna de consumo e inversión y el efecto de la aplicación de un plan de ahorro con la finalidad de garantizar el suministro de energía eléctrica.

El valor agregado bruto del sector público disminuyó 2,8% en el trimestre, mientras que el de la actividad económica privada registró un descenso de 6,0%, en ambos casos al comparar con el primer trimestre de 2009.

El mencionado resultado de la actividad económica en el primer trimestre del año, estuvo determinado por las disminuciones registradas en el valor agregado de las actividades petrolera (-5,0%) y no petrolera (-4,9%), respecto a igual período del año anterior.

El comportamiento del sector petrolero en el primer trimestre se asocia a bajas en la producción de crudos y refinados, derivadas de problemas operativos confrontados y de paradas de planta por mantenimiento de las refinadoras. Adicionalmente, el uso de plantas termoeléctricas como alternativa de generación de energía, obligó a una mayor canalización de productos refinados para atender la demanda del mercado interno.

En el desempeño observado en las actividades no petroleras destacan el crecimiento del valor agregado de los servicios comunitarios, sociales y personales (2,8%) y de las comunicaciones (9,7%). Sin embargo, estos resultados no compensaron las disminuciones que experimentaron: los servicios de transporte (-15,9%), el comercio (-11,6%), la industria manufacturera (-9,9%), los intermediarios financieros (-9,7%), la construcción (-7,8%), la minería (-4,8%), los servicios inmobiliarios (-4,8%), electricidad y agua (-2,0%) y los productores de servicios del gobierno general (-0,2%). Debe señalarse que en estos comportamientos incidieron la menor disponibilidad de insumos de origen importado, el plan de ahorro energético y la disminución de la demanda agregada interna de inversión y de consumo final.

En el sector manufacturero destacan los crecimientos en la fabricación de sustancias y productos químicos (3,3%), prendas de vestir (4,1%), maquinarias y aparatos eléctricos (6,9%), textiles (10,4%), papel (12,4%) y minerales no metálicos (24,6%). Sin embargo, la contracción observada en la industria estuvo determinada por el menor volumen de producción en las principales ramas del sector privado: muebles (-46,8%), metales comunes (-39,7%), caucho y productos de plástico (-25,9%), productos elaborados de metal (-23,6%), vehículos (-19,2%), fabricación de maquinaria y equipos (-16,4%) y edición e impresión (-13,7%).

La disminución en la industria de alimentos fue de -4,5%.

El menor nivel de la construcción en el período, obedece, entre otros factores, a la menor asignación de recursos a los entes demandantes que están adscritos al gobierno general; a la disminución del financiamiento derivada del agotamiento de la cartera hipotecaria regulada y del fondo de ahorro obligatorio de vivienda (FAOV), que condujo a la suspensión temporal del subsidio habitacional; a los problemas con el suministro eléctrico; al retardo en la nueva contratación colectiva del sector; a la resolución que prohíbe el uso del IPC para indexar el precio de las viviendas y a la escasez de los insumos básicos.

La construcción demandada por el sector público registró una disminución de 3,5%, asociada a un menor requerimiento de obras de infraestructura por parte de los organismos del gobierno general (-16,1%). Este comportamiento fue atenuado por los crecimientos de 67,7% en obras públicas residenciales y de 7,9% en la construcción demandada por las empresas públicas, en particular las petroleras (25,4%), relacionadas con la construcción de pozos, con el mantenimiento mayor de plantas de refinación y con la ejecución de obras vinculadas a plantas termoeléctricas.

Por su parte, la construcción demandada por el sector privado disminuyó en 11,0%, tanto en la ejecución de obras de carácter residencial como no residencial.

La oferta agregada se contrajo en 16,7%, por el efecto combinado de una disminución de 39,7% en las importaciones y del mencionado descenso del PIB.

La demanda global disminuyó como consecuencia de las reducciones observadas tanto en la demanda agregada interna (-17,8%) como en las exportaciones (-8,1%). El resultado de la demanda agregada interna se asocia a las disminuciones reflejadas en el gasto de consumo final privado (-5,9%), en el gasto de consumo final del gobierno general (-0,2%) y en la inversión bruta fija (-27,9%).

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