7 febrero, 2026

Politica del Fondo Monetario es cuestionada por la realidad global

Después de 6 décadas de promover celosamente las políticas económicas del libre mercado, el Fondo Monetario Internacional (IMF en ingles) ha cambiado de dogmatismo a pragmatismo.

Después de 6 décadas de promover celosamente las políticas económicas del libre mercado, el Fondo Monetario Internacional (IMF en ingles) ha cambiado de dogmatismo a pragmatismo.

Por muchos años, los gobiernos que se han atrevido a cuestionar el modelo económico impuesto por el IMF, han estado en la lista negra de Washington y de otras capitales occidentales.

Sin embargo, la crisis financiera que afectó al planeta en el 2008 promovió un debate sobre estas políticas del libre mercado y la ideología del IMF.

Ahora, en un cambio muy notable, el IMF ha aceptado que en algunos casos, los países en desarrollo podrían beneficiarse al controlar la cantidad de capital foráneo que entra en sus economías, y cómo este capital es usado.

El asunto va al mero centro del sistema capitalista. Los promotores del libre mercado han insistido por años que el capital debe de moverse en el mundo sin ningún impedimento y sin regulación gubernamental, respondiendo solo a las fuerzas de oferta y demanda dirigidas por el mercado mundial en productos manufacturados.

Los promotores del libre mercado han mantenido que inversionistas quienes ven oportunidades en países en desarrollo con un rico mercado laboral pero con poco capital, deben de tener toda la libertad de mover sus capitales a esas economías cada vez que sea posible hacer ganancias, y tienen el derecho de sacar sus capitales tan pronto cuando no devenguen más intereses.

Ellos aseguran que esta es la forma de mantener crecimiento económico. Esta proposición esta ahora siendo fuertemente cuestionada por los mismos economistas del IMF, quienes anteriormente la apoyaban. Parece ser que ahora se han dado cuenta que existe el problema de “demasiado dinero” entrando en una economía.

Cuestionamiento de lo Ortodoxo

La nueva visión del IMF es resumida en un documento oficial publicado el mes pasado, «Inyección de Capitales: El Rol de los Controles” (Capital Inflows: The Role of Controls). Después de examinar la experiencia de los gobiernos que han regulado los flujos de capitales, los autores del IMF concluyeron que esas políticas ayudaron a reducir la “debilidad financiera».

Específicamente, el IMF ahora reconoce que algunos países están más preparados que otros para manejar el flujo de capitales foráneos. Naciones que no tienen ninguna razón de temer sobre valoración de sus monedas no deben de poner controles al flujo de capitales, dice el IMF.

Sin embargo, países preocupados por la inflación y los controles de cambio deben de considerar el uso de controles, dice el IMF. El IMF también recomienda ahora monitorear qué tipos de capitales están entrando en el país, diferenciando entre deuda riesgosa de moneda foránea a corto plazo e inversiones foráneas directas, éstas últimas menos riesgosas.

Detrás de la nueva política del IMF se observa una marcada historia de cómo los críticos del capitalismo global salvaje finalmente salieron exitosos en sus cuestionamientos de los ortodoxos en el IMF, en parte debido a la crisis financiera del 2008 la cual ocasionó la reconsideración de las teorías económicas convencionales.

Raíces de la Crisis Financiera Asiática

Esta historia comenzó con el temblor financiero en el este de Asia en los años 1997 y 1998. En los años anteriores, capital extranjero estaba entrando en los mercados financieros asiáticos. Inversionistas veían que las economías emergentes de la región estaban vírgenes y listas para despegar, ricas en material laboral y recursos naturales, y solo necesitaban la infusión de capital para comenzar el crecimiento.

Sin tener suficiente información sobre industrias en problemas, los inversionistas actuaron de forma impulsiva.

El problema comenzó con “un par de personas de Nueva York o Londres, con mas capital sin saber que hacer con él, y simplemente lo introdujeron en el país,» explica el economista John Ralston Saul.

Otros inversionistas se dan cuenta de la infusión de capital y sin pensarlo mucho siguen el ejemplo, el llamado “comportamiento de ganado” en acción (seguir al líder).

El resultado de esto fue una infusión de capitales en 1996 de más o menos $65 mil millones en solo 4 países asiáticos: Tailandia, Indonesia, Malasia y Corea del Sur. Los capitales eran mucho más de lo que estos países necesitaban y el resultado fue desastroso.

Los inversionistas compraron y vendieron compañías locales sin ninguna razón en particular, dijo Saul. «Uno empieza diciendo ‘vamos a consolidar todas esas compañías.’ Después dice, ‘Vamos a vender todas esas partes de la compañía.’ » Estas actividades hicieron que el mercado local bursático aumentara en términos de dólares. El precio en dólares de casi todos los productos y servicios del mercado local se elevó de manera rápida porque habían demasiados dólares en el mercado.

Empresarios, dueños de propiedades, y el gobierno entraron en la tentación de obtener mas prestamos en dólares, porque el dólar estaba barato. La economía local se sobre valoró; y después de esto, señales de problemas con la economía empezaron a florecer.

Comienza el Pánico

El comportamiento de ganado empezó de nuevo, pero esta vez el ganado cayó en el pánico. Cuando los inversionistas ven a otros inversionistas sacando grandes cantidades de capitales hacia fuera del país, éstos se empiezan a preguntar si es que hay algún cambio en la economía que ellos no entienden, dice Eswar Prasad, un ex-oficial economista del IMF, profesor ahora en la Cornell University. Esa incertidumbre y el potencial de perder mucho dinero, hicieron que estos inversionistas sacaran también su dinero.

Esto es exactamente lo que pasó en estos países. Los flujos de capitales vinieron primero, se detuvieron en seco y después vino la fuga de capital en reversa.

Jagdish Bhagwati, un economista en la Columbia University, dice que la fuga de capital en estos países asiáticos entre 1997 y 1998 fue de $20 mil millones. En toda la región, las economías colapsaron, los costos de intereses por deudas en dólares se incrementaron, y los precios de los mercados locales se fueron al suelo.

Algunos gobiernos, en especial Malasia, se sintieron traicionados por los inversionistas extranjeros. El gobierno de Malasia impuso controles en el movimiento de capitales, hacia dentro y fuera del país. La acción del gobierno de Malasia generó una confrontación contra el IMF, el cual en ese tiempo estaba opuesto vigorosamente a los controles de flujo de capitales. El IMF dijo que Malasia estaba dando marcha atrás a las reformas del libre comercio.

En Defensa de los Controles

Los gobiernos que no habían todavía permitido la apertura del flujo de capitales, como la India, fueron fuertemente presionados por la IMF para abrir sus mercados, dijo Bhagwati. Sin embargo, la India pospuso por mucho tiempo la liberación de los mercados y al final no lo hizo.

Esta era una posición que Bhagwati apoyó. En un articulo titulado «El Mito del Capital: La Diferencia Entre Comercio en Artefactos y en Dólares” (The Capital Myth: The Difference Between Trade in Widgets and Dollars) el cual fue publicado en la revista Foreign Affairs en 1998, Bhagwati cuestionó la noción de que el libre movimiento del capital era análogo al libre mercado y que por lo tanto no debería de ser restringido.
El IMF respondió rápidamente. En la siguiente edición de la revista apareció una carta al editor escrita por la directora de relaciones públicas, Shailendra Anjaria. El artículo fue titulado irónicamente «La Verdad del Capital: Lo que Funciona Para Productos Debe Funcionar También Para el Efectivo” (The Capital Truth: What Works for Commodities Should Work for Cash).

«Aquellos que apoyan el libre comercio internacionalmente, también deben de apoyar el libre flujo de capitales entre países,» escribió Anjaria.

Eso fue en 1998. Diez años más tarde, otra crisis internacional aparece en la escena. Esta vez, la crisis golpeó a la Europa Oriental aún más fuerte. Igual que ocurrió con los gobiernos asiáticos en los años 1990, los gobiernos de Polonia y Rumania habían dejado entrar muchos capitales extranjeros en sus economías, siguiendo las directrices del IMF. Una vez más, estas economías experimentaron crisis crediticias, y los costos de servicios de la deuda se fueron al cielo.

El Cambio

Pero esta vez, el departamento de investigaciones del IMF se dió cuenta. Después de un estudio comparativo de las economías en desarrollo en países con y sin controles de flujo de capitales, los economistas del IMF llegaron a una conclusión muy provocativa.

Jonathan Ostry, director de investigaciones en el IMF, dijo que las investigaciones concluyeron que «países con algunas restricciones en flujos de capital tienden a salir de la crisis con más reservas y menos deuda. Y esta característica les ha servido bien en términos de tener menos “boom” en créditos, menor incremento de precios en tiempos buenos, y por lo tanto menor crisis en tiempos malos».

Esta conclusión fue un cambio completo de posiciones anteriormente adoptadas por la IMF. Ostry estaba trabajando en el departamento de investigaciones de la IMF cuando la carta fue publicada, pero evitó responder una pregunta sobre esto al decir que la línea del IMF es ahora más «pragmática que dogmática», y no acepta que la política de la IMF tuvo un giro de 180 grados sobre este tema, aseverando que el cambio fue solo “evolucionario”.

Bhagwati, quien fue el blanco de los artículos en 1998 en Foreign Affairs, no esta en contra de que el cambio en la IMF se llevó a cabo gradualmente. Por su parte, Bhagwati todavía piensa que el flujo de capitales en el mundo es algo saludable y le da vida a la economía global. Pero Bhagwati esta muy contento de que el IMF finalmente reconoció que sus argumentos expuestos anteriormente eran válidos.

«Con el tiempo, se vieron indicadores ocasionales [de que la IMF había cambiado su posición],» dijo Bhagwati, «pero nunca tan frontal de decir, ‘Si, Bhagwati tenia razón,’ y ahora ellos lo han hecho.»

Traducido por LaClase.Info.

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