17 abril, 2026

¿Por qué no todo partido obrero conduce a las masas populares a la lucha contra el capital?

La lucha de la clase obrera contra los explotadores, por la liberación de la esclavitud, por la organización justa de la sociedad, coincide asimismo con los intereses de otras capas de trabajadores.

La lucha de la clase obrera contra los explotadores, por la liberación de la esclavitud, por la organización justa de la sociedad, coincide asimismo con los intereses de otras capas de trabajadores.

Pero la historia del movimiento revolucionario ha demostrado que únicamente la clase obrera, por su situación especial en la sociedad, posee las cualidades que le permiten ser la fuerza principal en la lucha por liquidar el régimen explotador. Ocupada en el decisivo campo de producción material, que determina el progreso de la sociedad, la clase obrera es su fuerza productora básica.

El desarrollo de la gran industria lleva al crecimiento numérico de la clase obrera, al incremento de su fuerza e influencia sobre la vida social. En las grandes empresas, en las ciudades industriales se concentran enormes masas de obreros. La labor conjunta en grandes colectividades productoras habitúa a los obreros a la disciplina, a la coordinación de las acciones conjuntas, a la ayuda mutua.

Así, se comprende que a los obreros les es más fácil actuar de manera organizada que, digamos, a los campesinos, cada uno de los cuales solo en su parcela, o que a los artesanos dispersos en sus pequeños talleres, o a los pequeños comerciantes dueños de sus puestos, o a los empleados diseminados en oficinas públicas y privadas.

La lucha contra los capitalistas –enemigos experimentados y organizados- exige asimismo conocimientos políticos. Por ello, la clase obrera se desarrolla y se organiza políticamente en el curso del trabajo y de la lucha.

No sólo los obreros sino sus enemigos de clase comprenden la gran fuerza de las acciones organizadas de la clase obrera. Por eso precisamente la burguesía intenta impedir por todos los medios que los obreros formen sus organizaciones, y si ya las han organizado, intentan dividirlas y someterlas a su influencia. Los capitalistas y sus servidores emplean todos los medios (soborno, terror, introducción de provocadores y espías en las organizaciones obreras, utilización de sicarios para asesinar dirigentes sindicales, etc.) para desunir a la clase obrera y privarla de fuerzas.

La clase obrera ha venido formando diferentes organizaciones en el transcurso de toda su historia. La forma más temprana de organización obrera fueron las cajas de ayuda mutua, las cajas de hospitales, las cooperativas. Estas organizaciones, sin significar aún una lucha activa contra la burguesía, contribuyeron, no obstante, a la cohesión y ayuda mutua de los obreros.

Más tarde aparecieron las uniones sindicales, que ayudaron a los obreros a actuar en un frente unido contra los amos en la lucha por mejorar las condiciones de trabajo, por elevar el salario, reducir la jornada laboral, es decir, por sus intereses económicos inmediatos.

Sin embargo, poco a poco los obreros fueron convenciéndose por experiencia propia de que esta lucha sólo puede atenuar temporalmente la explotación, pero no es capaz de liquidarla. Cuando los obreros consiguen mejoras salariales, los capitalistas los hacen trabajar con mayor intensidad, suben los precios de los alimentos, de la ropa, y la vivienda y recuperan con creces lo concedido.

La experiencia histórica ha demostrado que el mejoramiento radical de la situación de la clase obrera, su emancipación es imposible sin el derrocamiento de la dictadura de la burguesía. La clase obrera se ha convencido que debe organizarse tanto para defender los intereses del cada día como para luchar por el derrocamiento de todos los explotadores, por la instauración del poder de los trabajadores. Por eso es necesaria la lucha política contra los capitalistas. Y para organizar y dirigir esta lucha la clase obrera crea el partido político, que expresa sus intereses de clase.

El partido de la clase obrera organiza y dirige la lucha por los intereses tanto económicos como políticos. El partido desarrolla la conciencia socialista de la clase obrera y despliega su oposición contra la ideología burguesa.

Se llama partido político a la parte de la clase, que comprende e interpreta mejor los intereses de esta clase o de una parte determinada de la clase, que tiene sus propios intereses de grupo.

La burguesía en los países capitalistas siempre actúa unida contra la clase obrera por la preservación de su poder. Pero diversos grupos de la burguesía, luchando entre sí por el poder en el país, crean al mismo tiempo sus (dos o más partidos) políticos. Cada uno de ellos busca el poder para usarlo a favor de “su grupo de capitalistas”, para crear todo tipo de ventajas para él.

Los partidos que expresan los intereses de los trabajadores, bajo el régimen burgués, por supuesto, difícilmente pueden contar con vencer en las elecciones en el marco de ese régimen (aunque en la historia política de algunos pueblos, han ocurrido excepciones, Venezuela, por ejemplo).

Es verdad también que tampoco los partidos de la clase obrera expresan siempre en realidad los intereses de las clases explotadas: obreros y trabajadores. Ejemplo de ello son, digamos, los partidos actuales de la derecha socialista de los países capitalistas (socialdemócratas, demócratas cristianos, socialistas, laboristas). Estos se dicen partidos obreros, aun cuando sus líderes conducen a los obreros no a la lucha, sino al acuerdo con la burguesía. Pretenden convencer a los obreros de que el socialismo se puede construir sin derribar el dominio de la burguesía por medios revolucionarios, se puede alcanzar gradualmente, mediante reformas en la sociedad burguesa.

Tratan de persuadir a los obreros con el cuento de la transformación gradual del capitalismo en capitalismo “popular”, “democrático”, “bueno”, donde los obreros y los capitalistas pueden vivir, supuestamente, en paz entre sí, sin molestarse unos a los otros, y cada cual puede llegar a ser millonario o presidente si lo desea mucho y trabaja mucho para realizar su deseo.

A la burguesía le es más fácil engañar a los obreros por medio de personas que se llaman socialistas, porque los obreros les creen más que a los capitalistas. Pero los obreros se van convenciendo por su propia experiencia de que cuando el movimiento obrero es encabezado por los líderes que intentan adaptarse al régimen burgués o procuran “corregirlo”, “mejorarlo” (tales personas son llamadas oportunistas y reformistas), la victoria no se alcanza.

Los trabajadores han conseguido derrocar el poder los explotadores, sólo cuando la lucha de la clase obrera la han dirigido los partidos verdaderamente revolucionarios.

El primer partido verdaderamente revolucionario de la clase obrera, que terminó resueltamente con el oportunismo, fue fundado en 1903 en Rusia. Es el partido de los bolcheviques, de los comunistas. Fundador de este partido fue Vladimir Ilich Lenin, el gran jefe y maestro de los trabajadores del mundo entero. Bajo la dirección de este partido, los trabajadores de Rusia realizaron en Octubre de 1917 la revolución socialista, derrotaron a los capitalistas y terratenientes y establecieron el poder popular de los Soviets.

Organización Internacional revolucionaria de los Obreros

Carlos Marx y Federico Engels, los grandes fundadores del comunismo científico, estudiaron las leyes del desarrollo de la sociedad humana en los años 40 del siglo XIX. Demostraron científicamente que el régimen capitalista, sustentado en la explotación de la mayoría aplastante del pueblo por una minoría insignificante de opresores, a final de cuentas desaparecerá de manera ineludible como resultado de la lucha de las masas trabajadoras por su emancipación social, que en sustitución del capitalismo vendrá el comunismo, un nuevo régimen social en el cual no habrá explotadores ni existirá la explotación del hombre por el hombre. Proclamaron que la primera fase de este régimen será la sociedad socialista.

En 1847, Marx y Engels fundaron en Londres la Liga de los comunistas, la primera organización comunista internacional, y escribieron el Manifiesto del Partido Comunista, documento programático en el que se exponen las ideas fundamentales del comunismo científico. En el Manifiesto no sólo se formulan científicamente las causas del fin inminente del capitalismo, sino que señala la fuerza que liquidara el régimen capitalista y creará la nueva sociedad socialista. Este papel histórico-mundial, dice el Manifiesto, lo cumplirá el proletariado, la clase obrera, la fuerza motriz principal del proceso histórico de transición del capitalismo al socialismo y el comunismo.

Marx, Engels y Bakunin llamaban a la clase obrera de todo el mundo a unirse para la lucha contra el capitalismo (¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!). En 1864, bajo su dirección se fundó en Londres la Asociación Internacional de los Trabajadores: la I Internacional.

Pero a comienzos de los años 70 del siglo XIX, cuando en Europa se instauró la reacción política y el terror policíaco, los órganos dirigentes de la I Internacional fueron trasladados a Estados Unidos y, posteriormente sus actividades cesaron. Pero se había logrado incorporar a los obreros avanzados al marxismo, derrotar ideológicamente a sus enemigos en el movimiento obrero y crear en varios países bases para la formación de partidos obreros socialistas de masas.

En 1889 se fundó en París, con la activa participación de Engels, la unión de partidos socialistas: la II Internacional. Esta contribuyó a difundir ampliamente el marxismo en el movimiento obrero, a establecer relaciones entre los partidos obreros de distintos países. Al comienzo lucho con buen éxito contra la penetración del anarquismo, que negaba la necesidad de la lucha política de los trabajadores, en los partidos obreros, por la creación del Estado socialista, por el poder del pueblo. Pero tras la muerte de Engels (1895), en la II Internacional se acentuaron, y hacia principios de la Primera Guerra Mundial (1914), prevalecieron por completo, las tendencias oportunistas de derecha, la aspiración de sus líderes al acuerdo con la burguesía. Estos líderes oportunistas traicionaron el marxismo, defendiendo la política imperialista de sus gobiernos burgueses, lo que llevó al fracaso ideológico-político definitivo de la II Internacional.

El crac de la II Internacional mostró a las masas obreras, a todos los trabajadores, que los partidos dirigidos por los oportunistas no pueden llevar a los trabajadores a la lucha por derrocar el poder de los explotadores, que para dirigir esta lucha la clase obrera debe tener su partido revolucionario, y no conciliador, de nuevo tipo.

Una organización internacional verdaderamente revolucionaria, la unión de los partidos comunistas de muchos países del mundo, fue la Internacional Comunista (III Internacional) que se creo en 1919 bajo la dirección de Lenin y que existió hasta 1943. Tenía como misión la política revolucionaria a escala internacional. Después del triunfo de Stalin y la burocratización del Estado Soviético, la III Internacional se convirtió en un instrumento de la política exterior de la URSS y de su política del socialismo en solo país.

Posteriormente, León Trotsky al considerar que la III Internacional había renunciado a defender los intereses del proletariado, como se comprobaba por las grandes traiciones de los Partidos Comunistas de Alemania, Francia y España durante la década de los 30 del siglo XX, resultando la victoria del fascismo en gran parte de Europa, proclama la necesidad de crear la IV Internacional.

La IV Internacional fue una organización internacional de partidos comunistas seguidores de las ideas de Karl Marx, Federico Engels, Vladimir Lenin y de León Trotsky, quien además fue su principal dirigente. Fue establecida en un congreso de delegados en París en septiembre de 1938, donde fue aprobado el Programa de Transición. La IV Internacional es heredera de todas las internacionales obreras, pero su modelo organizativo y programa político se basa en los cuatro primeros congresos de la III Internacional.

León Trotsky entendía la Internacional como el partido mundial de la revolución proletaria, con secciones en los diferentes países que actuaran como un todo (con un régimen interno de centralismo democrático) en pos de la revolución mundial. Los ejes programáticos se basaron en la Teoría de la revolución permanente, el Programa de Transición y el internacionalismo; por tanto, defendía que la revolución socialista sólo podría triunfar definitivamente si se daba a nivel mundial.

A manera de alerta (no de conclusión), la clase obrera no necesita un partido de reformas, sino un partido de acción revolucionaria. Un partido llamado a explicar a la clase obrera, a todos los trabajadores su verdadero papel en la sociedad, como creadores de todos sus valores materiales y en grado considerable de los valores espirituales, como protagonistas del proceso histórico, partido llamado a dotarlos del conocimiento de las leyes de la lucha de clases, a llevar conciencia y la organización a su lucha espontánea, con frecuencia desunida.

Para ello el partido debe demostrar con toda su actividad que él es en realidad la vanguardia de la clase obrera, es decir, su destacamento más conciente y organizado, que marcha en las primeras filas de la clase obrera, de todos los trabajadores en su lucha de clase revolucionaria. Por lo tanto se necesitan muchas fuerzas y energías, abnegación del partido para que la clase obrera, ella misma, vea en el partido a su vanguardia, a su dirigente.

En fin, el partido político de la clase obrera no es simplemente una de sus organizaciones. Es la forma superior de organización clasista del proletariado. Esta llamado a realizar la dirección política de todas las demás organizaciones de la clase obrera, de todos los trabajadores (sindicales, culturales, juveniles, de las mujeres y otras organizaciones lleguen a convencerse de que el partido revolucionario determina con mayor claridad los objetivos de estas organizaciones, traza con mayor precisión los caminos de su consecución.

Culminamos este escrito con los siguientes interrogantes: ¿Qué partido necesitan los trabajadores para lograr mancomunar sus esfuerzos y librarse de los saqueadores locales y extranjeros y construir una nueva sociedad sin explotación del hombre por el hombre? ¿Qué clase debe representar este partido?

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