17 abril, 2026

Protestan en sector aluminio por vencimiento de contratos

Ciudad Guayana, 10 de noviembre de 2010 (Foto William Urdaneta).- Empujados por el retraso de la discusión de las convenciones colectivas, las organizaciones sindicales de Venalum, Carbonorca y el sindicato de nómina diaria de Bauxilum encabezaron este martes una manifestación en la Zona Industrial de Matanzas, que interrumpió la circulación vial por varias horas en la mañana. Sin un programa de lucha compartido, ni debatido, la presión que ejercen los trabajadores del sector aluminio por mejoras contractuales e inversiones para las plantas, obliga a los líderes sindicales electos a redefinir las estrategias que tienen como escenario la calle.

Ciudad Guayana, 10 de noviembre de 2010 (Foto William Urdaneta).- Empujados por el retraso de la discusión de las convenciones colectivas, las organizaciones sindicales de Venalum, Carbonorca y el sindicato de nómina diaria de Bauxilum encabezaron este martes una manifestación en la Zona Industrial de Matanzas, que interrumpió la circulación vial por varias horas en la mañana. Sin un programa de lucha compartido, ni debatido, la presión que ejercen los trabajadores del sector aluminio por mejoras contractuales e inversiones para las plantas, obliga a los líderes sindicales electos a redefinir las estrategias que tienen como escenario la calle.

La implementación del control obrero genera rechazo en un grupo sindical que exige resultados al modelo de gestión promovido por el Gobierno. Los roces partidistas condimentan el conflicto.

Todos en CVG Alcasa se esperaban el acto de toma de la presidencia por parte de Sintralcasa, específicamente por parte del secretario general, José Gil.

A primera vista, aquella escena del dirigente del Frente Bolivariano de Trabajadores (FBT) en asamblea, frente al portón 1 de la fábrica del aluminio, alentando a la masa a desplazar al presidente de la empresa, era un déjà vu, una historia conocida en Alcasa.

La presencia de nuevos personajes como por ejemplo, del secretario general del Sindicato de Profesionales de CVG Bauxilum -Antonio Rivas-, cambió parte del guión. «Estamos apoyando a los compañeros porque lo reivindicativo es de los sindicatos y aquí el compañero Sayago se ha distanciado. En el caso de Bauxilum hemos dado nuestro esfuerzo bajo control obrero pero no solo basta eso, le estamos pidiendo al ministro Khan que tiene que haber una inversión inmediata», adujo.

Todo comenzó por una asamblea en donde se invocó a los trabajadores a hacerse conscientes de una especie de estafa: la ejecución de un control obrero que, a juicio de Gil, no lo es tal, sino la colocación de un grupo allegado a Sayago en altos cargos. De acuerdo al planteamiento del dirigente de Sintralcasa, una calca a la gestión precedente pero con nuevas caras.

«Nosotros suministramos materias primas a más de 72 empresas a nivel nacional, significa que la permanencia operativa de Alcasa es vital para el Estado y es responsabilidad de los trabajadores de Guayana alertar sobre la importancia que tenemos nosotros como empresa productora de aluminio», explicó Gil.

Luego dio instrucciones: «Vamos a ir un grupo a la presidencia de la empresa, ojalá que esté abierta, si está cerrada van a tener que clausurarla porque no va a entrar Sayago más por acá. Otro grupo se va a dirigir a casa Guacara, porque allá también vamos a hacer posesión».

Mientras dictaba lineamientos lamentó la ausencia del resto del comité ejecutivo, «porque esta es una acción del sindicato, fíjense que estamos haciendo énfasis en el sindicato porque es esta la institución la herramienta de lucha de los trabajadores de Guayana y del planeta».

Toma de la presidencia de Alcasa

Después de las instrucciones, Gil junto al diputado del PSUV a la Asamblea Nacional -Ángel Marcano- caminaron hasta el edificio administrativo, que -en efecto- estaba cerrado.

En pocos minutos lograron abrir las puertas y uno de los dirigentes, con su ficha, procedió a dejar entrar a los que -sin más ni más- se decidieron a tomar la presidencia.

La llave de la sala no la encontraron con lo cual no pudieron ingresar a la oficina habitual del presidente de Alcasa. Los trabajadores administrativos entraron sin frío ni calor. Ocuparon sus puestos de trabajos sin mayor asomo de identificación o no a la acción emprendida por el sindicato.

Mientras Gil tomaba la presidencia de Alcasa y sus adyacencias -con los trabajadores de las mesas técnicas productivas- el dirigente Arquímedes Hidalgo hacía lo mismo pero en la casa presidencial ubicada en el Campo C de Ferrominera Orinoco.

Allí, la Guardia Nacional conversó con los ocupantes y procedieron hacer un inventario. Sentados en los muebles, ocupando la sala de reuniones, esperaban la hora del almuerzo en la casa presidencial y con ello, la presencia del gran ausente: el ministro de Industrias Básicas y Minería, José Khan.

Luego, en la tarde, Gil comunicó que la acción era irrevocable: no dejarán entrar al presidente Sayago a quien le critican su mala gestión administrativa, el desconocimiento de la institución sindical y la implementación de un modelo socialista que no se parece a la de su comandante, el presidente Hugo Chávez.

Habla Sayago…

Correo del Caroní contactó vía telefónica al presidente Elio Sayago, quien confirmó su presencia en Ciudad Guayana y desestimó la acción del sindicato, calificándola de un grupito de nueve. «Ese conflicto no es de Alcasa, la verdad es que en la zona hay un plan para enfrentar al control obrero. En Alcasa lo que pasa es que se consolida el consejo de coordinación de procesos, donde ya toman decisiones las mesas, donde el sindicato es un miembro más y la presidencia también. El poder que tenía el sindicato de tomar decisiones con la empresa, se acabó, ahora forman parte del control obrero. Cosa que no aceptan. No es casualidad de que también haya paro en Carbonorca, en Sidor, de sectores manifiestamente abiertos a la participación protagónica».

Atribuciones de Sintralcasa

Leonardo Suárez Montoya

El secretario de organización de Sintralcasa y director laboral, Henry Arias, rechazó las protestas del secretario general de este sindicato para exigir la renuncia del presidente de Alcasa, Elio Sayago.

«No es el sindicato el que pone al presidente. Si fuera así, no olvidemos que el Movimiento 21 presentó una terna al Presidente de la República con unos nombres de trabajadores para que fueran los presidentes de CVG Alcasa en el marco de control obrero (…) y Sayago nunca estuvo en esa lista».

Para Arias, la exigencia de José Gil, secretario general de Sintralcasa obedece a razones políticas, pues se acerca el proceso electoral sindical. Por ello, acusó de demagogia reclamar por la administración de Sayago cuando el secretario general «ha guardado silencio por dos años».

También llamó la atención el dirigente laboral sobre el pago de las utilidades y el ajuste que adeuda Alcasa por concepto de cinco evaluaciones vencidas, cuyo monto se traduce en 25 por ciento de incremento en el salario.

Arias señaló que dada las condiciones de Alcasa, la dirigencia sindical podría sentarse a discutir con Sayago para que paguen al menos dos evaluaciones (equivalente a 10 por ciento de aumento). Aclaró que no se trata de demagogia ni estrategia política por cuanto esta proposición la hicieron llegar el pasado lunes, un día antes de la protesta de Gil.

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