Rebelión policial conmocionó a Ecuador
Una rebelión en la que participaron miles de policías, y que incluyó la retención del presidente Rafael Correa en un hospital policial, ha dejado hasta ahora un saldo de dos muertos y decenas de heridos. En horas de la noche de ayer, el presidente Correa fue sacado del hospital por fuerzas militares. El alto mando militar siempre estuvo del lado del gobierno, pese a que Correa denunció que se trataba de un intento de golpe.
Una rebelión en la que participaron miles de policías, y que incluyó la retención del presidente Rafael Correa en un hospital policial, ha dejado hasta ahora un saldo de dos muertos y decenas de heridos. En horas de la noche de ayer, el presidente Correa fue sacado del hospital por fuerzas militares. El alto mando militar siempre estuvo del lado del gobierno, pese a que Correa denunció que se trataba de un intento de golpe.
El levantamiento de los policías se inició el jueves por la mañana con la toma de varios cuarteles en Quito, Guayaquil (oeste) y Cuenca (sur), en protesta por una ley que recorta ciertos beneficios económicos a miembros de los cuerpos de policía, entre otros empleados estatales.
En una inusual actuación, el presidente acudió a uno de los cuarteles en Quito a decirles que no cedería ante sus presiones. Los policías rebeldes lanzaron bombas lacrimógenas contra el mandatario a la salida del cuartel. Correa se dirigió a un hospital policial a pocos metros del lugar, en el que permació retenido hasta horas de la noche.
Correa aseguró en horas de la tarde que los policías podían asesinarlo en el hospital si irrumpían en el lugar donde se encontraba, ya que contaba con una escasa escolta.
El comandante de la Policía nacional, general Freddy Martínez, renunció a su cargo.
La Organización de Estados Americanos (OEA) celebró un encuentro en Washington en el que el secretario general de la organización, José Miguel Insulza, calificó a la crisis ecuatoriana de «tentativa de golpe de Estado».
Sin embargo, la ministra ecuatoriana Doris Solís aseguró que no se trataba de un golpe de Estado, sino de una insubordinación policial. En horas de la noche, Correa dijo que había una conspiración encabezada por Lucio Gutiérrez, ex presidente ecuatoriano que se encuentra en Brasil.
Los gobiernos de Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Cuba, México, Colombia, Chile, España y la Unión Europea, entre otros, condenaron a los policías rebeldes. Perú y Colombia cerraron sus fronteras con Ecuador.
Gobierno estudia posibilidad de llamar a elecciones generales
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, considera la posibilidad de disolver la Asamblea Nacional y llamar a elecciones generales, ante la indisciplina de varios diputados de su partido, Alianza País, lo que compromete su mayoría en el parlamento.
Según el artículo 148 de la Constitución: «El Presidente de la República podrá disolver la Asamblea Nacional cuando, a su juicio, ésta se hubiera arrogado funciones que no le competan constitucionalmente, previo dictamen favorable de la Corte Constitucional; o si de forma reiterada e injustificada obstruye la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo, o por grave crisis política y conmoción interna. Esta facultad podrá ser ejercida por una sola vez en los tres primeros años de su mandato. En un plazo máximo de siete días después de la publicación del decreto de disolución, el Consejo Nacional Electoral convocará para una misma fecha a elecciones legislativas y presidenciales para el resto de los respectivos períodos. Hasta la instalación de la Asamblea Nacional, la presidenta o presidente de la República podrá, previo dictamen favorable de la Corte Constitucional, expedir decretos-leyes de urgencia económica, que podrán ser aprobados o derogados por el órgano legislativo».
Varios opositores de derecha han dicho apoyar esta convocatoria a elecciones generales.
No se revocará la ley en disputa
«No habrá perdón ni olvido aquí y por supuesto la ley no será revocada. Por el diálogo todo, por la fuerza nada», dijo Correa al llegar anoche al palacio presidencial, donde se concentraban seguidores suyos.
A la protesta policial se sumaron ayer algunos soldados, quienes bloquearon aeropuertos. Manifestantes también ingresaron a la televisora estatal, que transmitió durante todo el día en cadena, y hablaron ante las cámaras de la televisora, expresando apoyo a los policías.