21 enero, 2026

«Rechazamos la antidemocrática Ley Orgánica de Procesos Electorales»

Con la aprobación de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE), por parte de una Asamblea con mayoría absoluta en manos del partido de gobierno, el país es conducido hacia la consolidación de una polarización entre el gobierno y la derecha nuevo bipartidismo, y quedará limitada la posibilidad de que emerjan nuevos actores políticos en el parlamento. Este fue el criterio esbozado por el dirigente del partido Unidad Socialista de Izquierda, Emilio Bastidas.

Con la aprobación de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE), por parte de una Asamblea con mayoría absoluta en manos del partido de gobierno, el país es conducido hacia la consolidación de una polarización entre el gobierno y la derecha nuevo bipartidismo, y quedará limitada la posibilidad de que emerjan nuevos actores políticos en el parlamento. Este fue el criterio esbozado por el dirigente del partido Unidad Socialista de Izquierda, Emilio Bastidas.

«El gobierno lo que busca es afianzar en la composición del parlamento su estrategia de alianza con la burguesía nacional. La ley aprobada también refleja una táctica desesperada, en el marco de un creciente desgaste gubernamental, para lograr una sobrerrepresentación en la Asamblea Nacional en las elecciones del 2010, con la cual el PSUV pueda apuntalar desde allí la política económica de ajuste, ante el desplome de los precios del petróleo y la crisis capitalista mundial. En este sentido apuntan también el anteproyecto de ley sobre delitos mediáticos presentado por la Fiscal General, la propuesta de una nueva Ley Habilitante hecha por el presidente Chávez, entre otros proyectos que demuestran la orientación general de la legislación con la que la Asamblea Nacional remata su período 2005-2010», sostuvo el dirigente obrero socialista.

Bastidas, añadió que «en una perspectiva más amplia, podemos ver que el gobierno continúa impulsando las reformas política tendientes a concentrar mayores cuotas de poder, con instrumentos legales análogos o complementarios a los contenidos en la derrotada reforma constitucional de 2007».

Al referirse al tímido rechazo de la derecha a la ley, Bastidas explicó que «los partidos de la burguesía opositora saben que la ley aprobada les beneficiará en aquellas circumscripciones en las que tradicionalmente obtienen un voto mayoritario. Las más contundentes denuncias contra la violación del principio constitucional de la representación proporcional de las minorías provinieron de la disidencia del chavismo, particularmente el PPT y el Frente Parlamentario Humanista, quienes, al igual que nuestro partido, representan precisamente a los sectores de izquierda que serán más duramente golpeados por el avance del «nuevo puntofijismo» que encarna el proyecto gubernamental. Así como AD y Copei pactaron para alternarse en el poder, la nueva ley electoral consolida una polarización entre la derecha opositora y el gobierno, que sirve para invisibilizar a la izquierda revolucionaria y execrarla del parlamento».

La LOPE consagra un sistema electoral mayoritario, en el que se desvinculan las votaciones nominales y por lista, lo que resulta en una representación sobrerrepresentada de las mayorías, en desmedro de las minorías, sobre todo si existe una tercera fuerza en la contienda, la cual quedaría en casi todos los casos sin representación parlamentaria.

Al respecto, Bastidas explicó que «en virtud de este sistema mayoritario, un partido que siendo el más votado obtenga menos del 50% de los votos, podría acceder a más del 90% de los escaños en disputa. Dado que el gobierno y la derecha son las dos primeras fuerzas, se repartirían prácticamente la totalidad de la representación parlamentaria, al modo puntofijista, pero con el agravante de que la LOPE es más retrógrada que las leyes electorales del bipartidismo adeco-copeyano. Mientras que la izquierda tuvo cierta representación parlamentaria a partir de la década del 60, con la nueva ley esto resulta muy difícil. Además del inconstitucional y antidemocrático sistema de adjudicación de los cargos parlamentarios, que no es proporcional, la ley faculta al CNE para redefinir las circumscripciones electorales, lo que permitiría al gobierno definirlas arbitrariamente, en provecho propio».

Bastidas insistió en el carácter antidemocrático del sistema mayoritario: «resulta revelador que el gobierno promulgue una ley electoral cuyo sistema mayoritario de representación ha sido tradicionalmente una bandera de la derecha, tanto en Europa como en América Latina. En Chile, por ejemplo, uno de los legados perversos de la dictadura de Pinochet es una ley electoral mayoritaria, que impide a la izquierda acceder a la representación que le corresponde como minoría».

Al consultársele sobre hacia dónde se encamina el proyecto del gobierno, el sindicalista aragüeño respondió: «muy lejos del socialismo que proclama, el gobierno aspira realmente a la normalización de las relaciones capitalistas en nuestro país, y a la liquidación del proceso revolucionario abierto en 1989; por esa razón se apoya en los cada vez más sólidos y profundos pactos entre los sectores burgueses que representan la derecha opositora y el PSUV, y arremete con mayor saña contra el movimiento de masas, cuyo sector más combativo es el movimiento obrero. En este sentido hay que destacar la cada vez mayor criminalización y represión de las luchas obreras y de la actividad sindical, el aumento del sicariato patronal y la acción criminal de las mafias sindicales vinculadas al sector de la construcción y con apoyo en el gobierno; todo esto como parte de esa ofensiva en la que confluyen sectores de la vieja y la nueva burguesía».

«Debemos prepararnos para combatir el avance de este pacto interburgués que se profundiza con los efectos de la crisis económica capitalista sobre nuestro país, y ante el cual el gobierno y los empresarios pugnan por exprimir a los trabajadores mayores cuotas de explotación, para el mantenimiento del status quo y de las ganancias capitalistas. Debemos fortalecer una opción política de los trabajadores y el pueblo pobre, que enfrente con decisión y con voluntad de poder al gobierno y a la oposición derechista, y que avance sobre la base de las victorias en el terreno de la lucha de clases, para arrancarle espacios de representación al nuevo bipartidismo, y así avanzar en la perspectiva del verdadero socialismo con democracia obrera, sin patronos ni burocracias parasitarias», sentenció Emilio Bastidas.

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