Rescate de mineros en Chile: la otra cara de la moneda
Chile y todo el mundo celebran este jueves el rescate de los 33 trabajadores de la mina San José, en la septentrional provincia de Copiapó, que quedaron atrapados en el fondo de ese yacimiento durante dos meses, en un lamentable accidente que puso una vez más al relieve la falta de seguridad en esa labor.
Chile y todo el mundo celebran este jueves el rescate de los 33 trabajadores de la mina San José, en la septentrional provincia de Copiapó, que quedaron atrapados en el fondo de ese yacimiento durante dos meses, en un lamentable accidente que puso una vez más al relieve la falta de seguridad en esa labor.
Más de 20 horas de esfuerzo desplegaron los socorristas para traer a la superficie al último de los hombres, en lo que se ha convertido en el mayor rescate exitoso de mineros en la historia, pero que pone a pensar sobre las condiciones de trabajo en las minas no solo en Chile, sino en todo el mundo.
De acuerdo con la OIT, Organización Internacional del Trabajo, el sector de la minería emplea a cerca del uno por ciento de la fuerza de trabajo del planeta, y sin embargo, es donde se producen 8 por ciento de los accidentes fatales.
El secretario general del sindicato de la mina San José, Javier Castillo, denunció, tras el rescate de los 33 mineros del desierto de Atacama, que Chile no ha ratificado el convenio de la OIT sobre seguridad en las minas, que obliga a suspender las actividades por motivos de seguridad y a que haya dos vías de salida independientes en los yacimientos subterráneos.
Lo cierto es que la tragedia puso el dedo en la llaga y el Servicio Nacional de Geología y Minas tuvo que ordenar el cierre de unos 18 yacimientos, fundamentalmente de cobre, por no poseer chimeneas de ventilación, refugios subterráneos ni vías de evacuación.
El otro lado de la moneda es que los grandes medios de comunicación convirtieron en un verdadero show mediático la tragedia, olvidando las condiciones de pobreza en que viven los mineros y sus familiares.
Entre 10 y 20 millones es el costo del rescate de los 33 trabajadores atrapados en la mina, a 700 metros bajo tierra, que sin restarle mérito y alegría por el desenlace feliz, no ha dejado, en opinión de muchos, de redundar a favor del presidente Sebastián Piñera.
La realidad es que desde que se puso en marcha toda la operación la aceptación de Piñera, que se volcó de lleno al problema, subió entre los chilenos, conmocionados por el trágico accidente.
Analistas opinan que el mismo entusiasmo que desplegó el presidente en estos días debería volcarlo también para resolver varios problemas del país como es la situación de los mapuches, que hace poco pusieron fin a una huelga de hambre en reclamo de procesos judiciales justos y a la defensa de derechos ancestrales de los pueblos originarios de Chile, como la restitución de las tierras históricamente usurpadas.
Fueron tres meses de resistencia en la que los medios de comunicación nodedicaron tanto espacio, e incluso silenciaron una problemática que forma parte también de la realidad del Chile de hoy.