17 enero, 2026

Se cumplieron 37 años del golpe de Estado fascista contra el pueblo chileno

Este 11 de Septiembre se cumplieron 37 años del golpe de Estado fascista contra el pueblo chileno y el gobierno de la Unidad Popular, encabezado por Salvador Allende. La dictadura terrorista que se instauró, encabezada por Augusto Pinochet, quien había sido ministro de la Defensa de Allende, asesinó, torturó, y desapareció a decenas de miles de chilenos. El modelo capitalista salvaje que legó la dictadura a Chile fue administrado por la coalición centroizquierdista de la Concertación, que incluye al Partido Socialista, y en el año 2010 fue elegido nuevamente un gobierno abiertamente derechista, el de Sebastian Piñera.

Este 11 de Septiembre se cumplieron 37 años del golpe de Estado fascista contra el pueblo chileno y el gobierno de la Unidad Popular, encabezado por Salvador Allende. La dictadura terrorista que se instauró, encabezada por Augusto Pinochet, quien había sido ministro de la Defensa de Allende, asesinó, torturó, y desapareció a decenas de miles de chilenos. El modelo capitalista salvaje que legó la dictadura a Chile fue administrado por la coalición centroizquierdista de la Concertación, que incluye al Partido Socialista, y en el año 2010 fue elegido nuevamente un gobierno abiertamente derechista, el de Sebastian Piñera.

La Constitución promulgada por la dictadura en 1980 sigue vigente. De ella se desprenden importantes instrumentos legales para mantener el salvaje modelo económico, la criminalización de la lucha social, así como una ley electoral que cercena la representación de los partidos minoritarios.

El golpe terrorista del 11 de septiembre de 1973

Según documentos desclasificados del gobierno de los EEUU, el entonces presidente yanqui Richard Nixon planificó acciones fascistas desde que se hizo previsible el triunfo electoral de Allende. El imperialismo intentó evitar ese triunfo electoral, y luego intentó a toda costa evitar que Allende tomara posesión de la presidencia. El genocida y también premio Nobel de la Paz, Henry Kissinger, planificó declaró en Junio de 1970, tres meses antes de la elección de Allende: «No tenemos por qué aceptar que un país se haga marxista debido a la irresponsabilidad de su pueblo». Luego de que fracasaran los intentos de comprar al Congreso para que no proclamara a Allende como presidente, grupos fascistas financiados por el gobierno estadounidense asesinaron al general constitucionalista René Schneider, intentando propiciar un golpe, a dos días de la proclamación presidencial en el Congreso.

Luego de que la CIA desclasificara en el año 2000 centenares de documentos secretos, ha quedado plenamente comprobada la participación directa del gobierno estadounidense en el patrocinio de acciones terroristas y fascistas, así como de sabotaje económico durante el gobierno de Allende. El propio golpe de Estado de septiembre 1973, en el que el presidente fue asesinado, fue orquestado con apoyo directo del gobierno yanqui. Posteriormente, políticas de terrorismo de Estado como la Operación Condor, contaron con apoyo del gobierno yanqui.

El reformismo le facilitó el trabajo al fascismo

Por extraño que pudiera parecer, la izquierda reformista culpa a los revolucionarios chilenos del golpe contra Salvador Allende. En la versión reformista de la historia, fueron medidas como las ocupaciones de fábricas y de tierras las que propiciaron el golpe en contra de Allende.

El Partido Comunista chileno y la mayoría del Partido Socialista apostaban a la conciliación de clases, y ante la arremetida de la derecha proimperialista apostaban por la conciliación con la Democracia Cristiana y las Fuerzas Armadas, supuestamente constitucionalistas. Por eso aplaudieron que se nombrara a Pinochet ministro de la Defensa, al tiempo que atacaban los intentos de los trabajadores y los sectores populares de armarse y prepararse para el enfrentamiento con el fascismo. La Coordinadora Provincial de Cordones Industriales advertía, en una carta al presidente Allende del 6 de septiembre de 1973, sobre «el desencadenamiento de una serie de acontecimientos que creemos nos llevará no sólo a la liquidación del proceso revolucionario chileno, sino, a corto plazo, a un régimen fascista del corte más implacable y criminal».

«Antes, teníamos el temor de que el proceso hacia el Socialismo se estaba transando para llegar a un Gobierno de centro, reformista, democráticoburgués que tendía a desmovilizar a las masas o a llevarlas a acciones insurreccionales de tipo anárquico por instinto de preservación. Pero ahora, analizando los últimos acontecimientos, nuestro temor ya no es ése, ahora tenemos la certeza de que vamos en una pendiente que nos llevará inevitablemente al fascismo», advertían las organizaciones obreras chilenas.

Una de las consignas más voceadas por los sectores populares y obreros chilenos, ante la deriva reformista del gobierno de la Unidad Popular, era la de «Avanzar sin transar». La política errada de intentar transar con los militares y la democracia cristiana a toda costa, facilitó el golpe de Estado fascista, tal y como advertían los cordones industriales.

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