Se pronuncia la CTC, nuevamente la gotera le gana al parche
Nada se sabe oficialmente sobre el trabajo no estatal salvo que se hará. No se despeja la más importante incógnita ¿Cómo se hará? Pocas veces la rutina laboral me deja tiempo para el noticiero de la una, afortunada excepción la de hoy que me permitió escuchar íntegramente el comunicado de la CTC sobre los ajustes en la política económica.
Nada se sabe oficialmente sobre el trabajo no estatal salvo que se hará. No se despeja la más importante incógnita ¿Cómo se hará? Pocas veces la rutina laboral me deja tiempo para el noticiero de la una, afortunada excepción la de hoy que me permitió escuchar íntegramente el comunicado de la CTC sobre los ajustes en la política económica.
Nada nuevo o mucho de nuevo a la usanza de siempre. Parece que llevar algunos años sindicalizado, lo que conlleva el aporte puntual de la cotización, no es suficiente para formar parte real y activa de mi sindicato. Desgraciadamente no soy un caso aislado, de serlo estas palabras serian irrelevante. Resulta que como siempre nadie a mí alrededor estaba al tanto de dicho comunicado, ni participó en ningún debate previo, mucho menos dio su aprobación. Yo me pregunto ¿si no se discutió en mi sindicato, ni en el de mi vecino, ni en el de mi madre, ni en el de ningún mortal conocido, de donde salio? ¿O es que existe un súper sindicato de súper obreros además supersecreto que tiene a bien hablar inconsultamente en nombre de la masa proletaria? Institucionalmente al menos, no creo que exista. Es práctica común que la FEU se pronuncie sin contar con los estudiantes. Los CDR extiendan proclamas sin contar con los cederistas y así sucesivamente se colme al pueblo de organizaciones de masas gigantescas burocráticas y autónomas por si mismas. Así las cosas no es extraño que se alcance una representatividad invertida. La organización no es legítima por representar a un sector de la población. Es el ciudadano el que legitima su condición por pertenecer a ellas lo que conlleva acatar sus directrices salidas todas o casi todas de arriba. La organización dictamina y sus afiliados acatan. Nunca los afiliados dictaminan y la organización representa. Solo bajo este orden se entiende que la CTC, una organización sindical, extienda un comunicado abiertamente anti sindical. Pocas veces o quizás nunca en la historia de las luchas obreras se había visto una central sindical dando el visto bueno al despido de nada menos que medio millón de sus afiliados que no gozarán ni siquiera de subsidios por desempleo. Ni aun cuando la medida pudiera ser saludable para la economía nacional le toca a la central semejante papel. Resulta que abonar mensualmente el sindicato es financiar con beneplácito mi futuro despido.
¿Alguien puede explicarme quien fue el responsable de las plantillas infladas y su relación con el eufemístico pleno empleo? Delimitar responsabilidades puede que no cambie las cosas pero haría menos amarga mi potencial cesantes.
Se dice que los despidos a la griega, aunque sin beneficios, no son despidos son cambios en la políticas de empleo u otro eufemismo parecido. Se rumorea, para variar, una apertura del trabajo por cuenta propia. Estimulación de la actividad cooperativa e incluso en el comunicado se mencionan dos términos exóticos, disculpen mi ignorancia haciendo contar que no es solo la mía, arrendamiento y usufructo. Espero tenga a bien la CTC o cualquiera, al final es lo mismo, aclarar oficialmente estos vocablos que nada nos dicen. Como debían haber aclarado antes de anunciar los despidos o en última instancia al mismo tiempo, cuales son las opciones no estatales de las que todo el mundo habla y a ciencia cierta nadie conoce. En definitiva invertir los tiempos hubiese sido mucho mas sano. Poner claras las opciones. Explicar las licencias que se otorgaran, bajo que régimen tributario. Si tendrán derecho o no a jubilación los trabajadores por cuanta propia, hasta ahora condenados a trabajar de por vida. En fin exponer clara y oficialmente como piensan reorganizar el país para que cada uno de los trabajadores excedentes y hasta los necesarios pudiera hacerse una visión de futuro acorde con la realidad. Una estimulación verdadera de la iniciativa individual por si sola desataría una estampida que llevaría incluso a desinflar demasiado la plantilla del estado que tan poco estimulo salarial ofrece. Haber puesto las cosas claras de ante mano es a la vez una cuestión ética y de transparencia para con la clase trabajadora y un recurso que simplificaría a la burocracia la penosa tarea de los despidos. Anunciar primero la inevitable cesantes de medio millón de trabajadores conlleva a potenciar la sensación de agujero negro que ya sentimos. Nos llena de incertidumbre la posibilidad de perder nuestros modestísimos ingresos sin saber por donde pudiéramos emprender un nuevo camino. La burocracia nos hace y se hace un flaco favor ocultándonos la bola. Nada se sabe oficialmente sobre el trabajo no estatal salvo que se hará. No se despeja la más importante incógnita ¿Cómo se hará? Se pierde nuevamente la oportunidad de poner el parche antes que la gotera caiga.