12 abril, 2026

¿Se viene el fin del bloqueo?

En la Cumbre no participó el gobierno cubano, pero las relaciones entre los yanquis y Cuba estuvieron muy presentes. La mayor parte de los presidentes reclamaron a Obama el fin del bloqueo y la readmisión de Cuba en la OEA. De todos modos, no se resolvió nada (ver nota central). Respecto del bloqueo, ha fracasado en los hechos y el gobierno yanqui ha ido quedando en casi absoluta soledad. De lograrse ese levantamiento, sería un importante triunfo del pueblo cubano y un resultado de su lucha de varias décadas.

En la Cumbre no participó el gobierno cubano, pero las relaciones entre los yanquis y Cuba estuvieron muy presentes. La mayor parte de los presidentes reclamaron a Obama el fin del bloqueo y la readmisión de Cuba en la OEA. De todos modos, no se resolvió nada (ver nota central). Respecto del bloqueo, ha fracasado en los hechos y el gobierno yanqui ha ido quedando en casi absoluta soledad. De lograrse ese levantamiento, sería un importante triunfo del pueblo cubano y un resultado de su lucha de varias décadas.

Desde la asunción de Barack Obama, comenzaron a darse cambios, mínimos, pero importantes, por parte del imperialismo yanqui. Hay que ubicarlos en el marco de su situación de creciente debilidad y su derrota en Irak. A comienzos de abril, una comitiva de congresistas negros del Partido Demócratas estuvo cinco días en La Habana. Los recibió el propio Fidel, quien insistió en que creía firmemente en la sinceridad de Obama.

En vísperas de la Cumbre , el 13 de abril, desde la Casa Blanca se informó que los cubano estadounidenses podrán viajar a Cuba una vez por año y sin límite de tiempo (antes era cada 3 años, por 14 días), pudiendo gastar 179 dólares diarios. Se amplía la definición de “pariente cercano”, para incluir a primos, sobrinos y tíos y se eliminan límites para las remesas de dólares. Autoriza al gobierno cubano a comprar alimentos y medicamentos sin pagar por adelantado. Y una gran novedad: se autorizó a las compañías de telecomunicaciones de EE.UU. para invertir y operar sus servicios en la isla, algo que nunca se había hecho desde la ruptura en 1961.

Estas medidas y la eventualidad de un futuro levantamiento del bloqueo son parte de la reubicación del imperialismo respecto de América Latina. También responden a presiones crecientes de sectores de la burguesía yanqui, que por esta medida viene perdiendo negocios. Esto lo expresó el reciente editorial de The New York Times (18/4/09), reclamando el levantamiento inmediato del embargo económico.

Además, podría sumarse el hecho nuevo de que el electorado gusano de la Florida esté empezando a aflojar la presión por el mantenimiento del bloqueo, que ha sido decisiva en estos años.

Hay profundas razones políticas y económicas por parte de la conducción castrista que dan el contexto más de conjunto de los cambios. Hace más de 30 años que la dirección de Fidel Castro, su hermano Raúl y el Partido Comunista cubano no impulsan nuevas revoluciones socialistas en América Latina, como la que ellos encabezaron en 1959-60. Desde 1979, por ejemplo, alentaron al sandinismo para que garantizara la reconstrucción capitalista de Nicaragua, impulsando los acuerdos de desarme y el apoyo a gobiernos burgueses. En Venezuela, desde fines de los 90 vienen dando su apoyo incondicional a la economía mixta capitalista con multinacionales del presidente Chávez. Así han venido ayudando al imperialismo y los gobiernos patronales del continente.

Esto explica que en la Cumbre sean gobiernos proyanquis, seudoprogresista como el de Lula, y semifascista como el de Uribe, quienes cerraron filas reclamando por Cuba. Y lo confirma Raúl Castro cuando le pide a Lula (y no a Chávez) que lo represente en la Cumbre.

Y hay algo más. Desde la década de los 90, a esa política enemiga de la revolución se le sumó un proceso económico de apertura a la restauración capitalista. La ley 77, de 1995, abrió la inversión privada extranjera y las empresas mixtas. Se fueron instalando capitales españoles, canadienses, italianos, brasileños, israelíes, mexicanos, chinos, venezolanos… En níquel tiene el 50% la canadiense Sherritt; en turismo, el 48% de las habitaciones lo proporcionan empresas privadas, como los grupos Barcelo y Meliá de España; en petróleo-gas están Petrobrás, Repsol y empresas chinas; en alimentación, la suiza Nestlé; el famoso ron Havana Club tiene asociado al grupo francés Pernod-Richard y en la telefonía un 30% pertenece a la italiana Stet**.

Desde entonces, los discursos de Fidel primero, y desde hace tres años se sumó Raúl, sostienen que estos cambios significan un beneficio para el pueblo y elogian el “modelo Chino” (que es totalmente capitalista, de superexplotación y represivo).

La realidad es empeoran día a día las condiciones de vida. Crece la desigualdad social característica del capitalismo. Se han ido instalando dos sistemas monetarios, que obligan a la mayor parte de la población a sobrevivir con sueldos miserables, cuyo promedio no alcanza los 20 dólares, y a rebuscárselas como pueden a través del mercado negro, el robo hormiga, todo tipo de corrupción y de changas, mientras se deterioran la educación y la salud gratuitas. Al mismo tiempo, viven como privilegiados los funcionarios del gobierno, las capas superiores de las fuerzas armadas (que manejan la mayor parte de los negocios), una clase media acomodada y consumista, y los nuevos empresarios.

En este panorama, es necesario alertar que la participación directa de las empresas norteamericanas en la apertura económica en curso, que sería una consecuencia del logro de acabar con el bloqueo, profundizaría los males capitalistas que señalamos más arriba.

Todas las fuerzas revolucionarias, antiimperialistas y democráticas de América Latina tenemos que decir No al bloqueo. Para enfrentarlo, el pueblo cubano debe tener derechos políticos y sindicales. Terminar con el régimen del partido único y la prohibición del derecho de huelga. Tener libertad para movilizarse y organizarse en defensa de sus conquistas revolucionarias. Que se discuta una planificación económica con democracia obrera, que comience por revertir la restauración capitalista, que garantice salarios dignos, y la educación y salud logradas en los primeros tiempos del Socialismo del Che y de la revolución triunfante. Así, una vez más el pueblo cubano marcaría rumbos para extender la revolución socialista a Venezuela, Bolivia, Ecuador, y toda América Latina.

* Datos en Reflexiones sobre economía cubana. Omar Everleny Pérez Villanueva (comp.), Instituto Cubano del Libro, La Habana , 2006.

** Del semanario El Socialista, de Izquierda Socialista, Argentina

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