8 junio, 2026

Sionistas negociaron venta de armas nucleares a sus socios racistas del apartheid sudafricano

Nuevos rastros de la sucia política exterior del régimen sionista salen a la luz. El periódico The Guardian publicó documentos secretos de Sudáfrica en donde se revela que Israel ofreció venderle cabezas nucleares al régimen racista del apartheid sudafricano. En 1975, el Ministro de Defensa de Sudáfrica, PW Botha, le pidió cabezas nucleares al entonces Ministro de Defensa de Israel Shimon Peres.

Nuevos rastros de la sucia política exterior del régimen sionista salen a la luz. El periódico The Guardian publicó documentos secretos de Sudáfrica en donde se revela que Israel ofreció venderle cabezas nucleares al régimen racista del apartheid sudafricano. En 1975, el Ministro de Defensa de Sudáfrica, PW Botha, le pidió cabezas nucleares al entonces Ministro de Defensa de Israel Shimon Peres.

Peres, quién ahora es el Presidente del estado colonial de Israel, respondió con una oferta de “tres tamaños” de cabezas nucleares. Estos documentos sudafricanos indican que las Fuerzas Armadas de la era del apartheid querían los misiles nucleares para posibles ataques contra Estados africanos vecinos.

Sudáfrica no prosiguió con el acuerdo nuclear en parte debido al costo. Estos documentos fueron puestos al descubierto por primera vez por Sasha Polakow-Suransky, autor del nuevo libro “The Unspoken Alliance: Israel’s Secret Relationship with Apartheid South Africa” (”La Alianza Innombrable: El pacto secreto de Israel con el régimen del apartheid de Sudáfrica”).

Con su habitual cobardía, las autoridades de Israel no admiten oficialmente tener armamento nuclear.

Peres y Botha firmaron un amplio acuerdo que incluía una cláusula por el que se declaraba secreta la propia existencia de ese comprometedor documento. El documento, descubierto por el académico estadounidense Sasha Polakow-Suransky mientras preparaba un libro en torno a la estrecha relación entre los dos países.

Según The Guardian, las autoridades israelíes trataron de impedir que el Gobierno surafricano post-apartheid desclasificara el documento a solicitud de Polakow-Suransky. Esa revelación cobra especial importancia esta semana en la que las conversaciones sobre no proliferación nuclear que se celebran en Nueva York se centran en la situación en Oriente Medio. También echa por tierra la pretensión israelí de presentarse como un país «responsable» que en ningún caso abusaría de sus bombas nucleares, a diferencia de otros como el actual Irán.

Polakow-Suranksy ha dedicado al tema un libro titulado The Unspoken Alliance: Israel’s secrety alliance with apartheid South Africa, que se publica esta semana en Estados Unidos. Según el autor, entre las personas que asistieron a aquella reunión el 31 de marzo de 1975 estaba el jefe del Estado mayor surafricano, el teniente general RF Armstrong. Éste elaboró inmediatamente un memorándum que señalaba los beneficios que supondría para el país la obtención de los misiles Jericó armados con cabezas nucleares. Poco más de dos semanas más tarde, el 4 de junio, Peres y Botha mantuvieron una reunión en Zúrich en la que se trató del proyecto Jericó, rebautizado Chalet.

Las minutas secretas de esa segunda reunión señalan que «el ministro Botha expresó su interés en un número limitado de unidades de Chalet siempre y cuando estuviese disponible la carga correcta». Y sigue el documento: «El ministro Perez explicó que la carga correcta estaba disponible en tres tamaños. El ministro Botha expresó su gratitud y dijo que pediría consejo». Según el periódico, la expresión «tres tamaños» se refiere supuestamente a los tres tipos de armas: convencionales, químicas y nucleares. Israel no había recurrido al eufemismo, «carga correcta» para referirse a armas convencionales y refleja el secretismo israelí en todo lo relativo a sus armas nucleares. Eso sólo puede referirse a armas nucleares ya que el memorándum del teniente general surafricano Armstrong deja perfectamente claro que Suráfrica estaba interesada en los misiles Jericó sólo para transportar armas nucleares.

Los racistas de Sudáfrica luego fabricaron sus propias armas atómicas con ayuda israelí, y la colaboración entre ambos países en materia de tecnología militar se intensificó a lo largo de los años.

Suráfrica suministró a Israel buena parte del uranio que este país necesitaba para desarrollar sus armas nucleares. Los documentos confirman la versión del ex jefe naval surafricano Dieter Gerhard, encarcelado en 1983 por espiar a favor de la Unión Soviética. Tras su liberación, Gerhard dijo que existía un acuerdo entre Israel y Suráfrica bautizado Chalet consistente en una oferta por el Estado judío de armar ocho misiles tipo Jericó con «ojivas especiales», término que, según aquél, se refería a las nucleares.

Las especulaciones sobre la cooperación nuclear entre Israel y Sudáfrica surgieron en 1979, cuando un satélite estadounidense detectó una luz misteriosa sobre el Océano Indico, que según la cadena estadounidense CBS correspondió a una prueba nuclear llevada a cabo por los dos países.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *