¿Socialismo del siglo XXI o Keynesianismo bolivariano?
Aunque no se anunciaron nuevas medidas económicas, el gobierno dejó claro esta semana que seguirá apoyándose en el endeudamiento público para sostener el gasto estatal, y que trabajará de manera concertada con la burguesía en los temas como la entrega de divisas. Esto demuestra que se mantiene el mismo rumbo capitalista anunciado con el paquete de medidas de marzo de este año, así como las medidas de junio de 2008.
Aunque no se anunciaron nuevas medidas económicas, el gobierno dejó claro esta semana que seguirá apoyándose en el endeudamiento público para sostener el gasto estatal, y que trabajará de manera concertada con la burguesía en los temas como la entrega de divisas. Esto demuestra que se mantiene el mismo rumbo capitalista anunciado con el paquete de medidas de marzo de este año, así como las medidas de junio de 2008.
Intervenir en el mercado para salvarlo
La teoría Keynesiana o Keynesianismo fue creada para dar repuesta a la gran depresión económica de 1930; esta doctrina rompe con el pensamiento económico clásico el cual se basa en un mercado autorregulador donde la oferta genera su propia demanda.
La teoría de Keynes tiene como propósito dotar al Estado de herramientas para que pueda controlar la economía en momentos de recesión o crisis, utilizando medidas de intervención a través del gasto presupuestario estatal, cuyo nivel se puede graduar a través de la aplicación de impuestos. Esta política que se llamó “política fiscal” se combina con la “política monetaria”, que es la utilización de reglas de flujo monetario y tasas de interés, la fluctuación de ambas determinará la disminución o el aumento de la demanda agregada, la cual representa la cantidad de bienes y servicio de los habitantes o de las empresas que pueden consumir a un determinado precio.
Después de la segunda guerra mundial este pensamiento ha influido de forma decisiva en las políticas económicas de los países capitalistas, dando así una influencia importante en la demanda efectiva y su incidencia en las variaciones a nivel de producción y empleo. Esta teoría se basa principalmente en la macroeconomía a corto plazo, a largo plazo la efectividad de la política monetaria sería ineficiente a causa de la llamada “trampa de la liquidez”, que representa la imposibilidad de bajar indefinidamente las tasas de interés. Es por esto que la política monetaria debe ir acompañada con una efectiva intervención del Estado, donde este maneje y controle los ingresos y gastos públicos.
Ni socialismo ni revolución
Sobre esta base, podemos analizar las medidas económicas tomadas por el gobierno venezolano el 21 de marzo de este año. El Impuesto al Valor Agregado sube del 9% al 12%, lo cual representa un aumento del 33,33% en este impuesto. Mientras tanto, el salario mínimo se aumenta en un 20%, distribuido en dos aumentos de 10% en mayo y septiembre de 2009. El presupuesto nacional sufre una disminución del 6,7%. La Asamblea Nacional aprobó el año pasado un gasto presupuestario de 167.474 millones de bolívares (77.895 millones de dólares), que se ve reducido en 11.000 millones de bolívares. El precio del petróleo calculado en el presupuesto baja de 60$ a 40$.
Por otra parte, el endeudamiento interno se triplica, llegando a 15.800 millones de dólares. También se anuncia la limitación del gasto suntuario y la rebaja de sueldos para altos funcionarios, sin que se especificaran los alcances de estas medidas. En el caso de la rebaja de sueldos, la medida no se ha aplicado aun.
Todas estas medidas vienen dictadas por la necesidad de ajustar el gasto presupuestario a la merma en los ingresos petroleros, ya que el precio del crudo ha sido golpeado por la crisis. El enfoque utilizado por el gobierno deja como letra muerta toda la propaganda acerca del “socialismo bolivariano”, pues todas las medidas adoptadas tienen por objetivo mantener un nivel de intervención del Estado en el mercado a través del gasto presupuestario, de tal manera que la crisis no afecte demasiado las ganancias del capital privado. A esto se debe el drástico aumento en el nivel de endeudamiento, a la necesidad de mantener un alto nivel de gasto estatal. Aun cuando no se aplicaron ajustes a las tasas de interés, todas las medidas se inscriben en el keynesianismo, tal y como ha sido el comportamiento económico del gobierno desde 1999, y a pesar de que a partir de 2005 se incorporan al discurso términos como “socialismo del siglo XXI”, y “socialismo bolivariano”.
Traje a la medida del empresariado
Además, es necesario considerar que estas medidas vienen precedidas por otras tomadas el año pasado, cuyo propósito es el mismo. El gobierno tomó medidas económicas importantes el año pasado, tendientes a asegurar mayores márgenes de ganancia a la burguesía, al aumentar los precios de distintos productos de la cesta básica, y desmontar casi totalmente el control de precios.
Esto se reflejó en el índice de inflación de los alimentos, que el año pasado fue de 43,7%.
La mayoría de estas medidas se anunciaron el 11 de junio de 2008, en el llamado “Acto por el Reimpulso Productivo”, e incluyeron:
– La flexibilización de los requisitos para los importadores.
– La creación de un fondo de un millardo de dólares para proyectos empresariales.
– El relanzamiento del programa Fábrica Adentro, para la conformación de empresas mixtas.
– La renovación de los planes de compras del Estado, convocando a las empresas privadas a suplir los bienes y servicios requeridos.
– Mayores subsidios para la agroindustria.
– Condonación de deudas agrícolas con el Estado, y refinanciamiento de deudas con la banca privada.
Puede verse como las medidas del 21 de marzo de 2009 guardan continuidad con las del 11 de junio de 2008, y todas se enmarcan en el más ortodoxo keynesianismo, pues en ellas se expresa el Estado como un ente que interviene en el mercado con el propósito de generar condiciones que favorezcan las ganancias privadas y el mejor desenvolvimiento de la economía capitalista. Ninguna de las medidas es socialista, pues incluso el criterio de la política fiscal aplicada es regresivo, como lo demuestra el aumento del IVA.
Según el economista Nicmer Evans, quien ha ejercido cargos en el Ministerio de Planificación:
se cae en el juego de la especulación en la cadena de producción, ya que al pechar todos los productos con un mayor porcentaje de IVA, esto repercute en una inflación artificial generada por la misma política económico impulsada por el Estado, ya que el impuesto afecta a las materias primas, a los servicios entorno al hecho productivo y al producto final, pudiendo repercutir en por lo menos un 15% de aumento como consecuencia de las cadenas de producción afectadas por el impuesto, y si a eso sumamos la cultura especulativa de nuestro sector productivo privado, en no menos del 30% estamos afectado el bolsillo de los pobres de nuestro país.
(http://www.laclase.info/nacionales/el-iva-es-un-impuesto-socialista)
Como parte de las medidas de equilibrio fiscal, y para garantizar que el Estado pueda seguir vertiendo recursos hacia el sector empresarial privado, el gobierno ha venido suprimiendo entes del Estado, suprimiendo miles de empleos, como en los casos del CONAC, SASA, Inam, Fondafa y Foncrei.
Según el economista marxista Manuel Sutherland:
La deuda venezolana, está calculada en 32 mil millones de dólares (la externa pública) y la de PDVSA en 16 millardos de dólares, la interna 30.515 Millones de Bolívares fuertes… del año 1998 hasta ahora, la deuda interna pública ha crecido 1206%, en un período de bonanza petrolera es insólito e innecesario… Con una inflación del año pasado de 30,9% y de más de 43% en alimentos, el empobrecimiento de los trabajadores no puede superarse.
Nos alegra que la tasa de desempleo actual sea de las más bajas en los últimos 30 años, aunque la informalidad (trabajadores que generalmente están en situación laboral precaria) pasa la cifra del 43% de los empleados… Otro de los aspectos fundamentales es la distribución del ingreso… desde el 2001 hasta acá, ha empeorado. Es decir, en el PIB la participación de la sumatoria de los salarios ha disminuido, en relación con la suma de las ganancias, que han aumentado vertiginosamente, acrecentando el proceso de depauperación relativa. El crecimiento económico fabuloso que hemos tenido, ha sido filtrado por nuestro empresariado, que cada vez obtiene más ganancias del producto social. La clase trabajadora ha perdido buena parte de la torta.
La reducción planteada del presupuesto que se anunció es menor a 7%, sin embargo, si se compara el gasto ejecutado el año pasado, con el estimado a cumplirse se observa (llevado a dólares) que la reducción será cercana al 25%…
El IVA es un tremendo castigo directo a la clase trabajadora. El IVA, es un impuesto regresivo, porque tiende a redistribuir la renta a favor de quienes más ganan, y en sumatoria, pone a pagar mucho más a quienes menos tienen, en contraposición a quienes mucho poseen. Un multimillonario y una madre desempleada van a comprar una galleta. Ambos pagarán el mismo importe por el IVA, pero como la clase trabajadora es mucho más numerosa que la acaudalada, la sumatoria de lo que paguen los primeros será mayor que los segundos, a pesar de que estos últimos consuman más. Así, el aumento de 9% a 12% del IVA, empobrecerá directamente a la gente, al pecharle sus enseres básicos de consumo.
(http://www.laclase.info/internacionales/plan-anticrisis-mundial-de-chavez-medidas-economicas-para-trascender-el-capitalismo-)
Arroz con mango
Para concluir, hay que observar que las medidas keynesianas del gobierno quedan abiertas a mayores intervenciones en la economía de mercado, de llegar a profundizarse la crisis capitalista mundial, y por ende sus efectos sobre el precio del petróleo, principal exportación venezolana. De hecho, diversos voceros gubernamentales han declarado acerca de la necesidad de aumentar el precio de la gasolina, importante medida de política fiscal en un país que subsidia este combustible:
“Actualmente son millardos de bolívares los que se gastan para subsidiar la gasolina y esos son recursos que perfectamente se pueden destinar al financiamiento de políticas públicas y sociales”. (http://www.laclase.info/nacionales/jesus-faria-miembro-de-la-abes-y-el-psuv-propone-aumentar-el-precio-de-la-gasolina)
Queda claro que las medidas económicas que se contemplan a corto y mediano plazo también son de corte netamente keynesiano, y por ningún lado se asoma un enfoque socialista, pues este último implica que la intervención estatal busca la socialización del capital privado, mientras que el gobierno venezolano aplica la intervención estatal en la economía como un medio para preservar el orden capitalista y salvaguardar las ganancias del capital privado. La confusión se produce cuando la propaganda del gobierno equipara “neoliberalismo” y “capitalismo”, por una parte, y por la otra se presenta al “keynesianismo” como “socialismo bolivariano”, o “socialismo del siglo XXI”. Al responder a la pregunta que plantea el título, podemos decir que el gobierno adopta criterios keynesianos, de estatismo burgués, pero los llama “socialismo”, pese a no contener ningún elemento de orientación socialista.