Taquitos: Ensañamiento y Conac

ENSAÑAMIENTO. Todo indica que la decisión de destituir a Mario Villegas de su cargo de periodista raso en el Seniat ha sido tomada.

ENSAÑAMIENTO. Todo indica que la decisión de destituir a Mario Villegas de su cargo de periodista raso en el Seniat ha sido tomada. Poco importa que mi hermano, más allá de sus posiciones críticas al gobierno, sea un trabajador ejemplar. Poco importa que carezca de asidero jurídico la acusación de que “atentó contra el buen nombre del Seniat”. Se basan, sin prueba alguna, en que fue él –y no alguien más- quien hizo llegar a Quinto Día copia del escrito en el cual Mario solicitó la reconsideración de su caprichoso traslado de Caracas a Santa Elena de Uairén (decisión que luego quedó en suspenso tras la medida cautelar dictada por un tribunal). En realidad, el “buen nombre” del Seniat fue enlodado por aquel traslado retaliativo, y no por el ejercicio del natural derecho a pataleo de la víctima y su publicación en un periódico. Tras el congelamiento del traslado a Santa Elena, Mario fue notificado de la apertura de un procedimiento sancionatorio con miras a su destitución, con el argumento arriba señalado. Para quienes, como él, hace tiempo dejaron de creer en Hugo Chávez y su revolución, o siempre lo combatieron, este hecho no viene sino a reafirmar sus convicciones antichavistas. Como ya lo he señalado en anteriores ocasiones, las mías no dependen de que mi familia o yo mismo tengamos algún trabajo en el gobierno. No todo el mundo puede decir lo mismo, en especial ciertos socialistas tan nuevos, pero tan nuevos, que todavía están en garantía. Sigo pensando que, a pesar de los lunares y torpezas, Venezuela es epicentro de grandes transformaciones para este continente, quién sabe si para el planeta entero, y que hasta ahora la única alternativa es una derecha más o menos disimulada que –ya lo ha demostrado- multiplicaría por un trillón los excesos que hoy se cometen. A ambos lados de la talanquera abundan quienes –cada ladrón juzga por su condición- quieren verlo a uno dando la voltereta por estas cosas. La historia de las revoluciones está llena de ejemplos de injusticias cometidas por revolucionarios, o por grupos y personajes que, proclamándose tales, hacen ejercicio torpe y abusivo del poder. Algunos llegan al extremo de criticar el que los familiares de Mario nos solidaricemos con él, más allá de nuestras diferencias políticas. Olvidan –o ignoran- que Simón Bolívar, cuya hermana María Antonia era partidaria de la causa realista, envió un contingente de soldados a sacarla de su casa en Caracas y, contra voluntad, montarla en un barco a Curazao, para evitar que cayera en manos de los hombres de Boves. Temía El Libertador que, por encima de la afinidad política de Maria Antonia con el caudillo realista, éste la emprendiera contra ella como trofeo de guerra. Movido por su amor filial, Bolívar utilizó recursos de la revolución en salvarle la vida a su hermana “escuálida”, como María Antonia hoy sería calificada. Salvando las múltiples distancias, en este caso no sólo es el natural amor entre hermanos: es que esos métodos rupestres dañan, tanto como la corrupción, el talante ético de la revolución y sólo conducen al envilecimiento y la desmoralización. Mario tiene previsto ejercer todos los recursos que le ofrece el ordenamiento jurídico para hacer valer sus derechos, para lo cual cuenta con todo nuestro respaldo. Confío en que, como ya ocurrió con la medida cautelar, la justicia terminará imponiéndose. Para eso, precisamente, es esta lucha. CONAC. Nuestra columna de la semana pasada, titulada “El Movimiento No Se Puede y los derechos laborales”, motivó una amable reunión con la viceministra Enma Elinor Cesín, presidenta de la Junta Liquidadora del Conac, propiciada por el amigo y también viceministro de Cultura Iván Padilla. Cesín explicó las razones de la liquidación del Conac y aseguró que la reubicación de los trabajadores ha sido una prioridad. Arguyó que las reubicaciones se hacen con contratos a tiempo determinado porque no existen cargos similares en el resto de las instituciones del Ministerio, lo cual depende del Ministerio de Planificación y Desarrollo. Ante un planteamiento nuestro, se manifestó abierta a la posibilidad de que el Estado pague a los trabajadores el equivalente a una indemnización doble, como corresponde en caso de despido, en lugar de la liquidación sencilla que han venido cancelando. Dijo que sólo una minoría no ha sido reubicada. Prometió enviarnos los números respectivos. De otro lado, Iván González, dirigente de los trabajadores, nos escribió para reiterar su rechazo al proceso de liquidación del Conac e insistir en que allí se están violando los derechos laborales. Negó que entre ellos haya reposeros, cuotas de viejos partidos o integrantes de viejas mafias de la cultura. Hago votos porque se restablezca el diálogo entre las partes y porque el Ministerio de Planificación cree pronto los cargos que correspondan a los traslados. CITA: “Nooo, señores opositores antinacionales. No se trata del ‘juguetito’ de Chávez, al igual que la represa del Guri no fue la ‘piscinita’ de Leoni, ni la inauguración del Metro el ‘trencito’ de Luis Herrera”. Luis Fuenmayor Toro, en artículo titulado La oposición y el satélite, en Últimas Noticias, 05/11/08.

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