Telegrama vincula a Kissinger con asesinatos de la Operación Condor y crimen contra Orlando Letelier
El entonces secretario de Estado, el fascista Henry Kissinger canceló un aviso de ordenado por el Departamento de Estado yanqui dirigido a las dictaduras suramericanas que instrumentaban la Operación Condor, para que se abstuvieran de cometer asesinatos políticos a escala internacional. La nota diplomática iba a ser enviada a las dictaduras de Chile, Argentina y Uruguay, pero por órdenes de Kissinger la nota se canceló. Horas después, el ex embajador chileno Orlando Letelier fue asesinado por agentes de la dictadura chilena en Washington en 1976.
El entonces secretario de Estado, el fascista Henry Kissinger canceló un aviso de ordenado por el Departamento de Estado yanqui dirigido a las dictaduras suramericanas que instrumentaban la Operación Condor, para que se abstuvieran de cometer asesinatos políticos a escala internacional. La nota diplomática iba a ser enviada a las dictaduras de Chile, Argentina y Uruguay, pero por órdenes de Kissinger la nota se canceló. Horas después, el ex embajador chileno Orlando Letelier fue asesinado por agentes de la dictadura chilena en Washington en 1976.
El telegrama del 16 de septiembre de 1976 fue descubierto recientemente por National Security Archive (archivo de seguridad nacional), una organización de investigación sin fines de lucro. El telegrama es uno de los miles de documentos que ya no son secretos del Departamento de Estado y que han sido abiertos al público recientemente.
En 1976, Chile, Argentina y Urugay llevaban a cabo un programa de terrorismo de Estado conocido como Operación Cóndor, que tenía como blanco a opositores políticos a regímenes de toda Latinoamérica, Europa e incluso Estados Unidos.
Debido a información de la CIA, el Departamento de Estado temía que Cóndor incluyera planes de asesinatos políticos en todo el mundo. El Departamento de Estado veía con simpatía el terrorismo de estado, pero consideraba que cometer asesinatos a nivel internacional podía ser contraproducente desde el punto de vista político, pues dificultaría al apoyo abierto del imperialismo a estas dictaduras.
En el telegrama, el título de un párrafo es «Operación Cóndor», y va precedido por las palabras «KISSINGER, HENRY A. TEMA: ACCIONES TOMADAS». El telegrama declara que «el secretario rechazó la aprobación del mensaje a Montevideo», Uruguay, «y ha dado instrucciones de que no se tomen más medidas en este tema».
«El telegrama del 16 de septiembre es la pieza que faltaba al rompecabezas histórico sobre el papel de Kissinger en la acción, y pasividad, del gobierno estadounidense tras conocer los complots de los asesinatos Cóndor», dijo al conocerse este documento Peter Kornbluh, el analista principal del Archivo Nacional de Seguridad para Chile. Kornbluh es el autor de «El archivo Pinochet: Informe desclasificado sobre atrocidades y responsabilidad».
Jessica LePorin, una portavoz de Kissinger, dijo que el ex secretario de Estado ya lidió hace muchos años con cuestiones sobre la cancelación de los avisos a los gobiernos latinoamericanos y no tenía más comentarios que hacer al respecto. En realidad Kissinger ha evadido responder ante estas evidencias de su involucramiento directo en crímenes de lesa humanidad.
William Rogers, su ex secretario de Estado adjunto, escribió en 2004 que Kissinger «no tuvo nada que ver» con un telegrama del 20 de septiembre de 1976 ordenando que los avisos a Chile, Argentina y Uruguay fueran cancelados. Rogers murió en 2007.
«Puede instruir» a los embajadores estadounidenses «para que no tomen más medidas» en Operación Cóndor, indicó el telegrama del 20 de septiembre escrito por Harry Shlaudeman, secretario de Estado adjunto para asuntos interamericanos, a su asistente.
Al día siguiente, el 21 de septiembre de 1976, agentes del general chileno Augusto Pinochet colocaron una bomba en un vehículo y la hicieron explotar en una calle de Washington, matando al ex embajador Orlando Letelier, y un colega estadounidense, Ronni Karpen Moffitt. Letelier era uno de los mayores críticos del gobierno de Pinochet.
Casi un mes antes de la explosión, el Departamento de Estado parecía convencido de querer enviar un claro mensaje a los gobiernos latinoamericanos involucrados en Operación Cóndor.
Un telegrama del Departamento de Estado del 23 de agosto de 1976 instruye a las embajadas estadounidenses en las capitales de Chile, Argentina y Uruguay a «establecer una cita lo antes posible con el funcionario principal apropiado, preferiblemente el mandatario».
El mensaje que iba a ser ofrecido: El gobierno estadounidense sabe que Operación Cóndor podría «incluir planes para el asesinato de subversivos, políticos y figuras importantes en ciertos… países y en el extranjero».
«Lo que estamos intentando evitar es una serie de asesinatos internacionales que podrían dañar seriamente el estatus internacional y reputación de los países involucrados», dijo Shlaudeman en un memorándum a Kissinger fechado el 30 de agosto de 1976.
El memorándum es mencionado en el telegrama del 16 de septiembre de 1976 con el nombre de Kissinger.