Uribe se prepara para firmar entrega de bases militares a Obama
Pese al repudio de la mayor parte de la comunidad latinoamericana y del propio pueblo colombiano, el gobierno neofascista de Uribe firmará al final de esta semana un controvertido pacto militar con Estados Unidos para entregar varias bases al control de las fuerzas militares yanquis, anunció el martes el ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva.
Pese al repudio de la mayor parte de la comunidad latinoamericana y del propio pueblo colombiano, el gobierno neofascista de Uribe firmará al final de esta semana un controvertido pacto militar con Estados Unidos para entregar varias bases al control de las fuerzas militares yanquis, anunció el martes el ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva.
El acuerdo, que da a Estados Unidos acceso a siete bases en Colombia, ha sido criticado por países vecinos, como Venezuela y Ecuador, por alentar una mayor presencia militar de Estados Unidos en la región, y ha generado oposición en el movimiento popular y obrero de Colombia, que ve en el pacto una profundización de la política represiva y antidemocrática de Uribe.
Silva reconoció que el acuerdo es una continuación de la misma cooperación militar con Estados Unidos, que data de 1952. Dicha cooperación ha servido para instrumentar políticas de terrorismo de Estado contra la población.
Silva dijo que el Gobierno colombiano no está legalmente obligado a acoger la opinión del Consejo de Estado, que recomendó la semana pasada que el acuerdo con Estados Unidos sea sometido a la consideración del Congreso y de la Corte Constitucional, señalando que procederá a su firma.
El Gobierno estadounidense consignó hasta la fecha 46 millones de dólares para financiar el nuevo arreglo.
Uribe, un lacayo incondicinoal de Estados Unidos en Sudamérica, ha recibido unos 6.000 millones de dólares en ayuda desde el 2000, aunque Silva señaló que la ayuda estadounidense representa actualmente sólo el 4 por ciento del presupuesto de defensa y seguridad colombiano.
Funcionarios estadounidenses señalaron que la presencia de los militares en Colombia no excederá los actuales límites de 800 efectivos y 600 contratistas civiles.
Este personal participa mayormente en tareas de entrenamiento, apoyo logístico y de inteligencia, a fin de ayudar a las Fuerzas Armadas de Colombia en su lucha contra los traficantes de cocaína y guerrillas izquierdistas.