Yanquis perpetran nuevas masacres en Pakistán y Afganistán
Un misil gringo mató a diez paquistaníes cerca de la frontera afgana, mientras que cinco mujeres y dos niños resultaron heridos en la masacre en el pueblo de Boya, cerca de Miran Shah, la ciudad principal de Waziristán del Norte.
Un misil gringo mató a diez paquistaníes cerca de la frontera afgana, mientras que cinco mujeres y dos niños resultaron heridos en la masacre en el pueblo de Boya, cerca de Miran Shah, la ciudad principal de Waziristán del Norte.
Aviones estadounidenses no tripulados suelen castigar a la población civil en esa región tribal paquistaní, en ataques que el imperialismo intenta justificar aduciendo que se trata de ataques contra insurgentes del Talibán.
Pakistán se opone públicamente a los ataques estadounidenses, a los que llama una violación de su soberanía, pero en realidad colabora con los yanquis.
El sábado, la resistencia afgana repelieron un ataque del Ejército paquistaní cerca de la frontera afgana, donde mataron a dos soldados e hirieron a siete.
Un reporte de la agencia Canadian Press desde la Base Aérea de Kandahar señaló que el fuego de artillería y de ametralladoras resonó en la base, ubicada unos 500 kilómetros (300 millas) al suroeste de Kabul, varias horas después de que comenzó el ataque.
Se trata del tercer ataque de gran envergadura contra las fuerzas de la OTAN en Afganistán en seis días. Los cohetes empezaron a caer en la base aérea de Kandahar, seguidos de un asalto de infantería, dijo la comandante naval Amanda Peterseim, vocera de las fuerzas de la OTAN en la base. Agregó que el ataque seguía.
El martes, un suicida del Talibán atacó un convoy de los invasores de la OTAN en la capital y mató a 18 personas. El miércoles, decenas de miembros del Talibán atacaron la principal base de Estados Unidos, el campo aéreo de Bagram, donde mataron a un mercenario estadounidense en una batalla que duró más de ocho horas.
Por lo menos cinco cohetes hicieron impacto en la base e hirieron a varios efectivos, mientras los milicianos intentaban infructuosamente trasponer el perímetro defensivo en el norte de la base. No se informaron muertes y tampoco se sabía el número de heridos.
Los ataques con cohetes a la base, a 16 kilómetros (10 millas) al sur de la ciudad de Kandahar, son frecuentes. Pero son inusuales los ataques de infantería contra bases grandes como Kandahar y Bagram y las dos ofensivas en una semana demuestran que los milicianos son capaces de lanzar operaciones complejas pese a la presión de la OTAN.
Los ataques se produjeron poco después que el Talibán anunció una ofensiva de primavera contra las fuerzas de la OTAN y afganas, en respuesta a una promesa del gobierno de Barack Obama de desalojar al Talibán de sus bastiones en la provincia sureña de Kandahar.
También el sábado, por lo menos 12 personas fueron masacradas por los yanquis al sur de Kabul. Los soldados mataron a balazos a dos afganos, y en el momento en que otras personas se llevaban los cadáveres, un helicóptero artillado mató a diez personas más, en una espantosa masacre que recuerda las imágenes recientemente divulgadas de una masacre perpetrada en Irak en la que fueron asesinados dos periodistas de la agencia Reuters. También en esa masacre los yanquis emboscaron a un grupo de civiles que intentó auxiliar a los heridos por un ataque previo.
Las autoridades afganas comenzaron una investigación para comprobar que si los muertos eran insurgentes, como alegan los imperialistas.