¡El feminicidio también es un crimen de Estado!

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ni una muerta más

Por: Genoveva Ramirez (POS-MAS, México)

El 25 de noviembre es el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y será una jornada de protesta en todo el mundo, pero sin lugar a dudas estará presente el grito de justicia para Ayotzinapa, que ubicó al Estado mexicano en la geografía de la impunidad y de crímenes de Estado.

La ola de indignación que ha levantado los recientes acontecimientos en Iguala Guerrero, son justos y legítimos. Aunque contradictoriamente no provoque las mismas manifestaciones, toma de calles, movilizaciones multitudinarias el conocer la noticia de cuerpos de mujeres hallados en el canal de aguas negras en el Estado de México. ¿Cuántas han sido asesinadas en la entidad? No se sabe, organizaciones civiles denuncian que son más de 46 cuerpos encontrados en lo que va de este año, en su mayoría menores de edad, desaparecidas en los municipios de Ecatepec y Tecámac desde principios de 2014, según la Subprocuraduría de Género.

Las autoridades federales hallaron restos humanos calcinados en el municipio de Cocula,pero descartaron que fueran los normalistas desaparecidos. Sin embargo de los 38 cadáveres hallados 4 pertenecían a mujeres originarias del Estado de México. El informe anunciado por el Procurador de la República, Murillo Karam, refleja el desprecio que tiene el Gobierno hacia las víctimas de feminicidio.

Desde 2011, el gobierno mexiquense, cuando era encabezado por el ahora Presidente Enrique Peña Nieto, ha impedido la emisión de una alerta de género para la entidad, con lo que se activarían protocolos de estudio sobre la situación de vulnerabilidad en que se encuentran las habitantes y así articular una estrategia para su protección. El Estado de México, junto con Guerrero, Jalisco y el Distrito Federal, son las entidades donde hay más denuncias por feminicidios.


Según la ONU hay 7 feminicidios al día en México. Más de 100 mil personas han muerto, relacionadas con el crimen organizado. Pero atribuir los crímenes solo a los narcos contribuye a quitarle la responsabilidad al Estado y sus instituciones: el poder legislativo, judicial y el ejecutivo; la iglesia, la élite económica y el ejército, todos ellos tienen una alianza para abatir la organización estudiantil y popular y ejercer una violencia extra hacia las mujeres.

La violencia es más común contra las trabajadoras, campesinas e indígenas, por el solo hecho de ser pobres y desposeídas. Pues además de la violencia de género que impone el Estado, las mujeres trabajadoras tenemos que padecer las consecuencias de las contrarreformas estructurales, pues nuestras condiciones se empobrecerán aún más, ante el arrebato de conquistas sociales como el de la educación pública, la salud, la estabilidad en el empleo, o a un salario digno. Todo ello, afecta a la clase trabajadora, pero en especial a la mujer.Somos las mujeres trabajadoras, las que podemos luchar de forma consecuente contra la opresión.
Pero esta lucha no puede ser sólo obra de las mujeres, sino que es una tarea del conjunto de la clase trabajadora, sin distinciones ni divisiones de ningún tipo que limiten el poder de las y los trabajadores para cambiar esta realidad.

Este 25 de noviembre no solo hagamos referencia a la fecha, o de los tipos de violencia que vivimos, de las cifras acumuladas de las víctimas de feminicidio, de las miles de víctimas de trata para explotación sexual o para trabajo forzado. También hablemos de la necesidad de la organización y movilización de las mujeres, que la normalización de la violencia, no sea la norma.

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