(Vídeo) La escasez de gasolina es producto de la destrucción de Pdvsa agravada por las sanciones imperialistas

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Por Prensa C-cura

8 de abril de 2020. La agudización de la escasez de gasolina en todo el país es consecuencia directa de la destrucción por parte del gobierno de Maduro de las capacidades de extracción y refinación de la industria petrolera, de allí la total dependencia de la importación de gasolina para el abastecimiento del mercado nacional, situación que se ha profundizado con las repudiables sanciones petroleras aplicadas desde enero del 2019 por el gobierno ultrareaccionario de Donald Trump.

Han sido múltiples las denuncias por parte de los trabajadores de Pdvsa alertando sobre el colapso de la industria. José Bodas, dirigente de la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma (C-cura) y secretario general de la Futpv, ha reiterado desde hace varios años que la escasez de gasolina es producto del colapso de las refinerías de las refinerías del país, como es el caso de las de Puerto La Cruz y El Palito, las cuales tienen una capacidad instalada para refinar 190.000 y 120.000 barriles diarios de petróleo crudo, respectivamente, pero están inoperativas desde hace 4 años; igualmente sucede con el Centro de Refinación de Paraguaná que puede refinar 950.000 barriles diarios de petróleo crudo pero hoy está totalmente paralizado.

Desde C-cura hemos denunciado que Pdvsa se cae a pedazos por falta de inversión y mantenimiento, y por la corrupción que ha desangrado a la estatal petrolera. Todas las áreas operativas de nuestra principal industria están en la ruina, y a esta realidad se suma la fuga de talento humano. Cientos de trabajadores se han ido de la industria, producto de los salarios de hambre y el desconocimiento de la contratación colectiva vencida el 01 de octubre del 2019, y por el robo de los fondos de ahorro de los jubilados. Todo esto en un contexto de criminalización de la protesta y liquidación de la autonomía de las organizaciones sindicales.

Esta catástrofe tuvo su origen desde el momento en que el gobierno de Maduro, subordinado al capital transnacional y local, decidió privilegiar el pago de la fraudulenta deuda externa, mientras caían los precios del petróleo.

Desde el 2013 a enero de 2018 el gobierno pagó más de 80 mil millones de dólares de deuda externa al capital financiero mundial, para lo cual hizo un drástico recorte de las divisas destinadas a las importaciones, provocando desabastecimiento de alimentos, de insumos y recursos para el mantenimiento de las empresas básicas, el sector eléctrico y nuestra industria petrolera. Lo que explica hoy la destrucción de los servicios públicos, de Pdvsa, y la escasez de gasolina. Todo agravado por las sanciones del imperialismo norteamericano.

Sin embargo, debemos ser responsables al afirmar que la escasez de gasolina no es nueva ni esta determinada solo por las sanciones. Llevamos años padeciendo esta situación, en algunas regiones como Táchira ha sido un problema muy grave, en el que también ha incidido el contrabando.

La escasez en el suministro de gasolina está teniendo un impacto negativo que agudiza la actual crisis sanitaria generada por el coronavirus, afectando directamente la distribución de alimentos y bienes necesarios para la población, así como el transporte del personal de salud, de enfermos, de materiales médicos, medicinas e insumos, indispensables para hacerle frente a la crisis sanitaria producida por el covid-19, que llega al país en el contexto de la catástrofe social que padece el pueblo venezolano.

Toro esto se produce en el contexto de un precario e insuficiente plan sanitario desplegado por el gobierno para contener el contagio del covid-19, que se parece más a un estado de sitio que a una acción sanitaria para contener el avance del contagio y salvar vidas. Se ha militarizado el país, sin que nada se esté haciendo para superar el colapso del sistema de salud pública.

Estamos convencidos de que es necesario seguir dando la batalla por la recuperación de nuestra industria petrolera, para ponerla al servicio de todo el pueblo, por eso reiteramos que se requiere que nuestra industria petrolera sea 100% estatal, sin empresas mixtas ni transnacionales, dirigida y gestionada por sus trabajadores, profesionales y técnicos; que sean repatriados los capitales fugados que se encuentran en bancos europeos y paraísos fiscales del mundo; que no se pague la deuda externa adquirida de forma fraudulenta; que los asalariados no paguemos impuesto sobre la renta, que se elimine el IVA y se apliquen impuestos progresivos al capital;  es imperativo luchar por la defensa de la libertad sindical y del sindicato como instrumento de lucha de las y los trabajadores, entre otras medidas necesarias como parte de un plan económico alternativo, que en perspectiva cree las condiciones para lograr un gobierno de la clase trabajadora, en tránsito al verdadero socialismo.

 

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