Hajo Meyer, superviviente del Holocausto: «Me identifico con la juventud palestina».

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Hajo Meyer, judío sobreviviente de Auschwitz y activista antisionista

Hajo Meyer,  judío sobreviviente de Auschwitz y activista antisionista
Hajo Meyer, judío sobreviviente de Auschwitz y activista antisionista

Por: Adri Nieuwhof* (Intifada Electrónica)

Nota de Laclase.info: Ante el fallecimiento de Hajo Meyer el pasado 23 de agosto, reproducimos esta entrevista publicada en junio de 2009, en la que el sobreviviente de Auschwitz y miembro activo de las redes judías antisionistas explica su identificación con la causa palestina y denuncia los paralelismos entre el nazismo y el sionismo.

(Traducido del inglés por ANMCLA Palestina)

Hajo Meyer, autor del libro The End of Judaism [El fin del judaísmo], nació en Bielefeld, Alemania, en 1924. En 1939, a los 14 años, huyó por cuenta propia a los Países Bajos para escapar del régimen nazi, y no pudo asistir a la escuela. Un año más tarde, cuando los alemanes ocuparon los Países Bajos, vivió en la clandestinidad con una identificación pobremente falsificada. Meyer fue capturado por la Gestapo en marzo de 1944 y deportado al campo de concentración de Auschwitz una semana más tarde. Él es uno de los últimos supervivientes de Auschwitz.

Adri Nieuwhof: ¿Qué le gustaría decir al presentarse a los lectores de la IE?

Hajo Meyer: Tuve que dejar la escuela primaria en Bielefeld después de la Kristallnacht [los dos días de pogromo contra judíos en la Alemania nazi], en noviembre de 1938. Fue una experiencia terrible para un niño curioso y sus padres. Por lo tanto, me puedo identificar plenamente con los jóvenes palestinos que ven obstaculizada su educación. Y de ninguna manera puedo identificarme con los criminales que hacen imposible que los jóvenes palestinos puedan recibir su educación.

AN: ¿Qué le motivó a escribir su libro, El fin del judaísmo?

HM: En el pasado, los medios de comunicación europeos han escrito extensamente acerca de políticos de extrema derecha como Joerg Haider en Austria y Jean-Marie Le Pen en Francia. Pero cuando Ariel Sharon fue elegido [primer ministro] en Israel en 2001, los medios de comunicación permanecieron en silencio. En la década de 1980 comprendí el pensamiento profundamente fascista de estos políticos. Con el libro quería distanciarme de esa realidad. Yo me crié en el judaísmo con la igualdad de las relaciones entre los seres humanos como un valor fundamental. Sólo supe acerca del judaísmo nacionalista cuando escuché cómo los colonos defendían en entrevistas el acoso a los palestinos. Cuando un editor me pidió que escribiera sobre mi pasado, decidí escribir este libro, en cierto modo, para hacer frente a mi pasado. Las personas de un grupo que deshumanizan a las que pertenecen a otro grupo pueden hacer eso, ya sea porque han aprendido a hacerlo de sus padres, o porque sus dirigentes políticos les han lavado el cerebro. Esto ha sucedido por décadas en Israel, en el sentido de que manipulan el Holocausto para sus objetivos políticos.

En el largo plazo, el país se está destruyendo a sí mismo de esta manera, al inducir a sus ciudadanos judíos a convertirse en paranoicos. En 2005 [el entonces Primer Ministro Ariel] Sharon ilustró esto diciendo en el Knesset [parlamento israelí], sabemos que no podemos confiar en nadie, sólo podemos confiar en nosotros mismos. Esta es la definición más breve posible de alguien que sufre de paranoia clínica. Una de las principales molestias en mi vida es que Israel por medio del engaño se llama a sí mismo un Estado judío, cuando de hecho es un Estado sionista. Quieren el máximo territorio con un número mínimo de palestinos. Tengo cuatro abuelos judíos. Soy ateo. Comparto la herencia socio-cultural judía y he aprendido acerca de la ética judía. No deseo estar representado por un Estado sionista. No tienen idea sobre el Holocausto. Utilizan el Holocausto para implantar la paranoia en sus hijos.

AN: En su libro usted escribe sobre las lecciones que ha aprendido de su pasado. ¿Puede explicar la forma en que su pasado influyó en su percepción de Israel y Palestina?

SM: Yo nunca he sido un sionista. Después de la guerra, los judíos sionistas hablaron del milagro de tener «nuestro propio país.» Como un ateo confirmado, pensé que si esto era un milagro de Dios, quería que hubiera realizado un milagro mucho más pequeño, creando el estado 15 años antes. En ese caso, mis padres no habrían muerto.

Puedo escribir una interminable lista de similitudes entre la Alemania nazi e Israel. La captura de la tierra y la propiedad, la negación del acceso a oportunidades educativas y la restricción al acceso a formas de ganarse la vida para destruir la esperanza, todo con el objetivo de expulsar a la gente fuera de sus tierras. Y lo que yo personalmente considero más terrible que mancharse las manos por el asesinato de personas, es la creación de las circunstancias en las que la gente empieza a matarse los unos a los  otros. A continuación, la distinción entre víctimas y victimarios se vuelve borrosa. Al sembrar la discordia en una situación donde no hay unidad, mediante la ampliación de la brecha entre las personas – como lo está haciendo Israel en Gaza.

AN: En su libro usted escribe sobre el papel de los judíos en el movimiento por la paz dentro y fuera de Israel, y sobre los refuseniks [objetores a la ocupación] del ejército israelí. ¿Cómo valora su contribución?

HM: Por supuesto que es positivo que haya partes de la población judía de Israel que traten de ver los palestinos como seres humanos y como sus iguales. Sin embargo, me preocupa lo reducido que es el número de personas que protestan y que son realmente anti-sionistas. Nos ocupamos de lo que ocurrió en la Alemania de Hitler. Si usted expresaba el más mínimo asomo de crítica en ese momento, terminaba en el campo de concentración de Dachau. Si expresaba críticas, estaba muerto. Los judíos en Israel tienen derechos democráticos. Ellos pueden protestar en las calles, pero no lo hacen.

AN: ¿Puede usted comentar la noticia de que los ministros de Israel han aprobado un proyecto de ley que prohíbe la conmemoración de la Nakba, o el despojo de la Palestina histórica? La ley propone penas de hasta tres años de prisión.

HM: Es tan racista, tan terrible. No me alcanzan las palabras. Es una expresión de lo que ya sabemos. [La organización israelí de conmemoración de la Nakba] Zochrot fue fundada para contrarrestar los esfuerzos de Israel de acabar con las marcas que son un recordatorio de la vida palestina. Prohibir a los palestinos conmemorar la Nakba públicamente… no pueden actuar de una forma más nazi, más fascista. Tal vez ayudará a que el mundo despierte.

AN: ¿Cuáles son sus planes para el futuro?

SM: [risas] ¿Sabes cuántos años tengo? Tengo casi 85 años. Yo siempre digo cínicamente y con auto-burla que tengo una elección: o bien siempre estoy cansado, porque quiero hacer muchas cosas, o me voy a quedar quieto esperando que el tiempo pase. Bueno, tengo previsto estar cansado, porque tengo aún mucho que decir…

*Adri Nieuwhof es consultor y defensor de los derechos humanos, radicado en Suiza, y colaborador habitual de Electronic Intifada.

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