La fractura sindical y la intransigencia del Gobierno extienden paro en Sidor

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27 de Noviembre 2013

27 de Noviembre 2013

El movimiento Alianza Sindical intentó este martes desglosar su propuesta de salida al conflicto, pero les fue difícil. Los trabajadores que mantienen la protesta desde hace 12 días se negaron a escuchar la oferta que formuló el secretario de organización del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y Sus Similares (Sutiss), José Meléndez.

La mayoría de los sidoristas del turno de las 3:00 de la tarde no quiso escuchar las razones de
Meléndez, mientras el secretario de seguridad social, Jean Acosta, pedía sin éxito sindéresis y la oportunidad, tan solo una oportunidad, de explicar una salida distinta al conflicto.

La respuesta de los sidoristas vino acompañada de pitas; otros miraban los toros desde las barrera: en la pasarela o distante del centro del discurso.

Los sidoristas estaban eufóricos. “Ellos lo que vienen es a entrampar a los trabajadores”, gritaba fúrico un trabajador mientras Acosta intentaba introducir a Meléndez a la asamblea.

Hubo empujones y manotazos que no trascendieron, pero que ilustran muy bien el tono de la discusión en los últimos días en Sidor. Los trabajadores repudiaron el intento aventajado de Alianza Sindical de hacer una propuesta justo cuando el presidente de Sutiss, José Luis Hernández, estaba en Caracas intentando exponer el reclamo en otras instancias.

“Eso que ellos están haciendo es ilegal porque aquí tiene que estar el comité ejecutivo en pleno”, explicaba Ángel Reina mientras Acosta insistía en su propósito de introducir a Meléndez.

El dirigente -pieza fuerte del PSUV en Sidor- no pudo hablar más de 10 minutos desde su tribuna. Los trabajadores apabullaron y sabotearon su discurso metiendo la flota de transporte por la terminal de pasajeros.

Empero, Meléndez logró someter a consideración tres exigencias: garantizar el pago de la quincena el 30, pagar 30 mil bolívares a los trabajadores de inmediato -aunque no precisó fecha- y cancelar la prima diurna al personal que aún espera el beneficio.

Sólo quiénes estaban alrededor aprobaron la propuesta con mano alzada. Otros, que ni siquiera alcanzaron a escuchar, pedían la unidad del sindicato sin dar crédito a los portavoces de la oferta de la empresa.

“Aquí hay que tener voluntad y aquí no hay voluntad de querer resolver este conflicto sino de conflictivizarlo aún más. Este problema, lejos de plantearlo como una lucha de los trabajadores, lo quieren personalizar y los trabajadores ya estamos cansados de esto, queremos resolver esto de la mejor manera”, decía Meléndez, rodeado de su gente al terminar de plantear en asamblea la última opción dada por la gerencia.

Según el dirigente, las deudas de Sidor con los trabajadores podrían superar 70 mil bolívares que la empresa no se niega a cancelar siempre y cuando se reanude la discusión del contrato colectivo.

Está buena pero…

Los que lograron escuchar a Meléndez no desecharon del todo la oferta, eso sí -dijo Vladimir Rodríguez- debe haber una unidad del sindicato. “Lo que queremos es que se logren los objetivos. La propuesta está buena pero tienen que unirse”, comentaba el trabajador.

Aunque la dirigencia sindical luce desprestigiada ante los trabajadores, prevalece el respeto a la estructura institucional de Sutiss. Eso -para algunos- explica como el presidente del sindicato, que hasta hace unos meses nadaba en la impopularidad, ha logrado capitalizar el descontento de los trabajadores quienes no tienen otra opción que agotar la intermediación sindical.

Desde la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Hernández ya no es bien visto ni goza del lobby que en cinco años le permitieron todo tipo de complacencias en Sidor; el desmarque del Gobierno ha quedado claro por los últimos calificativos hechos por el presidente Nicolás Maduro hacia la dirigencia de Sutiss, los cuales tienen un claro destinatario.

De modo que la defensa de los sidoristas al presidente de Sutiss no es precisamente a Hernández como dirigente, sino a la institucionalidad y al reclamo en el que están empeñados.

Los perjudicados

Militantes de Alianza Sindical intentaban convencer a los trabajadores sin mucho éxito. “Los que nos vamos a joder somos nosotros”, intentaba persuadir un trabajador a otro.

Mas, aunque los sidoristas están conscientes del riesgo que corren, insisten en que -a este punto del conflicto- no hay vuelta atrás. Desean la resolución del conflicto pero no una salida expedita ni bajo la figura de un bono como se ha intentado plantear en asamblea.

“Por lo que se ve esto depende de la buena disposición entre los bandos. Tienen que dejarnos hablar a nosotros los trabajadores, porque aquí lo que hay son dos bandos políticos”, analizaba un técnico que -por si acaso- pidió no registrar su nombre.

El delegado de prevención con 26 años de trayectoria en Sidor, Luis Marcano, cuestionó la posición renuente del presidente de Sutiss, José Luis Hernández. “Así no puede ser porque la mayoría no sabe quién tiene la razón, si el sindicato o la empresa porque nosotros no tenemos ahorita los números”.

A su parecer, la oferta de la empresa (125 días de salario integral de los meses efectivamente trabajados, más tres días de salario básico por cada mes con jornada perfecta del año, hasta un total de 36 días adicionales) no es del todo desechable sólo requiere unos días de negociación y la eliminación de la “jornada perfecta”.

Días conflictivos

Las posiciones encontradas de los dirigentes de Sutiss han hecho mella en la protesta.

A la dirigencia sindical -próxima a medirse en unas elecciones- no le ha sido fácil entender a los trabajadores. Los sidoristas, que desde el 2008 no levantan un reclamo sostenido, se han sublevado por razones con las que, en el fondo, claman respeto, de Sidor, de Sutiss y hasta del Gobierno.

La protesta que este miércoles alcanza 12 días se origina sobre una empresa económicamente deprimida, cuya operatividad promedio ha sido un punto inalcanzable para este Gobierno.

Desde la reestatización en 2008, la siderúrgica ha tenido seis presidentes, tres de ellos en este 2013. La producción que alcanzó su tope en el 2007 en manos de la transnacional Ternium se vino a pique en poco tiempo por razones que los trabajadores explican sencillo: “Es como cuando tienes un carro y no le haces mantenimiento, en algún momento se te va a parar. Es como que si tienes un carro para taxear y te pones a pasear ¿cómo va a generar ganancia?”.

El deterioro productivo de la empresa dio al traste con los beneficios de los trabajadores que se reflejó luego en el retraso de tres años en la discusión del contrato colectivo que, junto a la inflación, ha alcanzado los bolsillos del trabajador siderúrgico.

Coalición Siderúrgica defiende los estatutos

El movimiento Coalición Siderúrgica reitera su propuesta de un pago lineal de 85 y 95 mil bolívares a los trabajadores, un promedio de la deuda que tiene Sidor con los sidoristas según los cálculos de la mesa técnica, como una salida para destrabar el conflicto.

El coordinador del equipo y vocal de Sutiss, Leonel Grisett, subrayó que dichos montos fueron calculados por los técnicos de la planta y pueden servir como referencia para un adelanto de la deuda acumulada por la hoja de cálculo.

Además, Grisett exigió que se aparten las posiciones partidistas y se respeten los estatutos de Sutiss.

“Tenemos casi el 30 por ciento del comité ejecutivo incapacitado. El propio José Acarigua, Cosme Yanes y hasta Tomás Molina están ausentes por enfermedad, si es así pues los estatutos son claros. Si tenemos tres miembros por motivos de salud incapacitados nosotros tenemos cuatro vocales que tienen que asumir”, dijo.

Explicó que por esa razón ha acudido a la mesa de discusión del viernes en el Caronoco. “No en unidad con Alianza Sindical, ni con ninguna corriente sino con la responsabilidad que los estatutos demandan. Por eso hago las exigencias que hago”.

Advirtió que de no haber acuerdo, hará respetar su propuesta con voz y voto dentro del comité ejecutivo. “El militante está haciendo una práctica ilegal en la discusión porque asignó a dos miembros de su corriente para que lo suplantaran en la discusión. ¿Quién les dijo a ellos que son dueños de los cargos del comité ejecutivo?”.

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