La lucha de los controladores aéreos dominicanos (parte II)

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Controladores aéreos en RD protestan

Por: Ingrid Luciano

Contra la privatización

El pastel de la aviación civil les interesa más a los privatizadores gubernamentales que la seguridad del tránsito aéreo. Esta es una de las conclusiones a las que llegan los controladores aéreos en lucha por el reconocimiento de su organización sindical, la Asociación Dominicana de Controladores Aéreos (ADCA), contra los despidos y contra la privatización del sector. “Saben que mientras esta asociación se mantenga, vamos a luchar contra la privatización. El director del IDAC dice que este es un asunto de seguridad de Estado y yo estoy de acuerdo con eso. El servicio que prestamos es seguridad de Estado. Entonces, ¿por qué quieren privatizarlo?”, cuestiona Wellinthon Almonte, presidente de la ADCA.

Tránsito aéreo en condiciones precarias 

Uno de los aspectos centrales de las denuncias que realiza la ADCA sobre la situación del tránsito aéreo en República Dominicana es el referido a las deficiencias técnicas con las que deben trabajar. En marzo de 2014 se inauguraron dos nuevos centros de control, en Las Américas y en Punta Cana, pero apenas en diciembre empezaron a operar. La deficiente automatización y problemas con las antenas de radar generaron diferentes fallas ya en enero de 2015. Tanto en el nuevo nuevo centro de control de Las Américas como el de Punta Cana tuvieron que ser abandonados en tres ocasiones y habilitarse los centros de control viejos. «Imagínense, los controladores tener que dejar ese centro, buscar un transporte e irse a las afueras del aeropuerto. Eso es como cuando se friza el software de una computadora. Tú no ves los aviones, no puedes hacer nada. Los controladores tenían que salir y durar de 5 a 10 minutos para llegar al centro viejo que está abandonado. Todos los sábados de enero ocurrió ese problema. Porque los sábados son los días de más operaciones, entonces colapsaba el sistema por la sobrecarga de las trazas radares», denuncia Almonte.

En el aeropuerto del Higüero, ni siquiera cuentan con radio de ayuda. Los pilotos dependen únicamente de la visibilidad y la terminal opera hasta las 12 de la noche. Almonte también se refiere al reciente accidente en Punta Cana. «¿Qué lleva a esa línea aérea a sobrecargar las aeronaves? Esas aeronaves que van a Arroyo Barril, aeropuerto de Samaná, deben ir con el combustible de ir y venir y con un límite de peso. En el caso de esa aeronave, era para seis personas con un asiento extra. Y el IDAC certificó los siete asientos. Nosotros denunciamos muchos de los problemas que hay. No hay grabadora que registre las conversaciones del controlador con el piloto. Ni hay anemómetros. Los controladores debían dar las informaciones del viento por referencias visuales, tanto la Asociación Nacional de Pilotos como la ADCA denunciamos conjuntamente todas estas deficiencias que incluyen la no recepción de la comunicación en el área de Punta Cana con el centro de información de vuelo por debajo de 5000 pies de altura. Después de nuestra denuncia, han puesto algunos equipos, pero muchas de esas deficiencias aún persisten, en Arroyo Barril no hay ni siquiera ambulancia, todavía hoy día. En 2013 hubo un accidente y tuvieron que trasladar a cinco turistas heridos en una camioneta».

Desinversión y persecución laboral para privatizar

A juicio del presidente de la ADCA, el objetivo fundamental de la política oficial es la privatización de los servicios de aviación aérea, en pos de la cual operan un grupo de funcionarios y empresarios del sector de aviación civil. «Mientras esta asociación esté viva y con el apoyo internacional que tiene, se les hará muy difícil privatizar. Pero ese es un proyecto que está ahí latente. Inmediatamente después de que a nosotros nos cancelaron, se nos hizo una llamada para ofrecernos dar los servicios en Punta Cana pero como Grupo Punta Cana y no como trabajadores del Estado. Y no aceptamos. Todo esto es por interés económico. Lo que se busca es el gran pastel de la privatización de los servicios aéreos».

En este marco se incluye el proyecto de crear una filial dominicana de la línea aérea transnacional Gol, proyecto en pos del cual ya se habrían reunido funcionarios gubernamentales y empresarios brasileños en varias ocasiones en el último período.

Solidaridad 

«Nosotros estábamos solos y después de iniciar esta vigilia, hemos tenido la solidaridad de organizaciones que han tomado esta lucha como propia y que no renunciarán a ese apoyo solidario». Wellinthon Almonte, presidente de la ADCA. 

Pese a los intentos del gobierno de aislar y silenciar la lucha de los controladores aéreos por el restablecimiento de sus cargos, por la libertad sindical, y contra la privatización, la ADCA ha recibido expresiones concretas de solidaridad, no solo de sus agremiados, que sostienen la lucha, sino también de otras organizaciones sindicales, sociales y políticas dominicanas y a nivel internacional. En tal sentido, Almonte destaca «una gran solidaridad del movimiento sindical, de la Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos (CNTD), que nunca nos ha dejado solos. También un sinnúmero de organizaciones de la sociedad civil, como las demás centrales sindicales, CNUS, CAST, el sindicato de enfermeras, el movimiento La Multitud, la Izquierda Revolucionaria, el bloque popular, entres otras organizaciones. A nivel internacional hemos tenido un sinnúmero de apoyos solidarios, enviando comunicaciones al Presidente de la República». Entre los pronunciamientos internacionales en apoyo a la lucha se encuentran los del secretario general de la federación unitaria de trabajadores petroleros de Venezuela, José Bodas, y el dirigente sindical ferroviario Rubén «Pollo» Sobrero, y organismos como la Federación Internacional de Asociaciones de Controladores Aéreos, y la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte.

Indudablemente, la lucha de los controladores aéreos va más allá de un reclamo sectorial. Su enfrentamiento a una política de criminalización de la lucha social, de ataque contra la libertad sindical, y de privatización de un servicio de interés público, es una ejemplar demostración de que es posible enfrentar la ofensiva del gobierno y los grandes empresarios contra los derechos sociales del pueblo dominicano. La clave del avance de este tipo de resistencias está en el desarrollo de la solidaridad y la movilización.

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