Los jóvenes debemos organizarnos para la transformación revolucionaria de nuestra sociedad

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El mundo es convulsionado por luchas protagonizadas por los jóvenes y los trabajadores, desde el Oriente Medio hasta Europa y América Latina. Es indudable que el sistema capitalista no ofrece salida a las exigencias de la juventud, miles de activistas estudiantiles, obreros, campesinos y del movimiento popular se están forjando desde temprana edad interviniendo en la primera fila de las luchas. Pero además de combatir en las fábricas, en las comunidades, en las universidades, en las calles, al calor de las luchas necesitamos construir herramientas organizativas para reunir a los activistas más luchadores y honestos. Para superar la exclusión, la falta de libertades políticas, la injusticia social y la terrible explotación a la que estamos sometidas las grandes mayorías, necesitamos construir una organización capaz también de estudiar nuestra realidad y dotar de una perspectiva liberadora, socialista al proceso de luchas sociales que se libran en nuestro país, por eso construimos un partido revolucionario, democrático, y esta es una tarea permanente que se enlaza con el apoyo a la movilización popular y obrera, a las luchas indígenas, campesinas, las luchas de la mujer y por la defensa del ambiente.

El mundo es convulsionado por luchas protagonizadas por los jóvenes y los trabajadores, desde el Oriente Medio hasta Europa y América Latina. Es indudable que el sistema capitalista no ofrece salida a las exigencias de la juventud, miles de activistas estudiantiles, obreros, campesinos y del movimiento popular se están forjando desde temprana edad interviniendo en la primera fila de las luchas. Pero además de combatir en las fábricas, en las comunidades, en las universidades, en las calles, al calor de las luchas necesitamos construir herramientas organizativas para reunir a los activistas más luchadores y honestos. Para superar la exclusión, la falta de libertades políticas, la injusticia social y la terrible explotación a la que estamos sometidas las grandes mayorías, necesitamos construir una organización capaz también de estudiar nuestra realidad y dotar de una perspectiva liberadora, socialista al proceso de luchas sociales que se libran en nuestro país, por eso construimos un partido revolucionario, democrático, y esta es una tarea permanente que se enlaza con el apoyo a la movilización popular y obrera, a las luchas indígenas, campesinas, las luchas de la mujer y por la defensa del ambiente.

La juventud desafía espontáneamente al orden injusto e inhumano que rige nuestra sociedad, signado por la explotación de quienes trabajan, la marginación para la mayoría, el desempleo y la precariedad laboral, la delincuencia de cuello blanco y la común. Por ello los jóvenes se identifican con facilidad con una posición de ruptura con el orden establecido. Muchos jóvenes instintivamente rechazan las injusticias sociales y las miserias del poder en nuestra sociedad capitalista. Tienden a oponerse a las prácticas corruptas y autoritarias de los partidos de la derecha, de la izquierda reformista y de los que apuestan a que la sociedad sea conducida por militares, burócratas y nuevos ricos, como es el caso del Psuv. No se sienten cómodos con la hipocresía de los políticos tradicionales. Lamentablemente, las más de las veces, la rebeldía y la inconformidad de la juventud son desviadas de su potencialidad revolucionaria. En las universidades públicas venezolanas, por ejemplo, cunde el pesimismo acerca de la posibilidad de cambiar nuestra sociedad por medio de la actividad política. Tenemos el reto de contrarrestar esta tendencia castrante del apoliticismo, levantando la referencia de otra forma de hacer política. El problema no son los partidos en general, sino los partidos burocráticos, burgueses, que polarizan y copan la escena nacional. Si no construimos otro tipo de organización, que responda a los intereses de las mayorías trabajadoras y que funcione de manera democrática, no podremos luchar por la transformación revolucionaria de nuestra sociedad.
Nosotros llamamos a construir una alternativa para esa juventud que se siente extraña al orden social que padecemos y a la politiquería. Hablamos con claridad acerca de nuestros objetivos, no somos hipócritas. Queremos construir una nueva sociedad socialista, en la que exista verdadera igualdad y justicia, verdadera democracia, sin boliburgueses ni transnacionales. Tenemos métodos democráticos de funcionamiento, en los que las opiniones de todos son tomadas en cuenta, y luego de adoptar una orientación, la aplicamos y luego hacemos un balance de los aciertos y fallas de la orientación y de su implementación. En la discusión interna, se puede criticar y revisar cualquier aspecto de la política que elaboramos. Esto es totalmente diferente de la manera cómo funcionan los partidos burgueses y reformistas, como el Psuv o los partidos de la MUD.

Para cambiar la realidad en la que vivimos, tenemos que politizar y organizar a la juventud, desde una perspectiva socialista y revolucionaria, elaborando una agenda estudiantil que responda a la necesidad de democratizar las universidades; ligándonos a las luchas de los trabajadores y los sectores populares. Pero además, como jóvenes, no podemos cerrar los ojos antes las injusticias que ocurren en el resto del mundo, las mismas relaciones de dominación que vemos en nuestro país se reproducen en el resto del mundo, el imperialismo sigue haciendo estragos en el mundo y que una sociedad justa y democrática, como lo sería la sociedad socialista, no puede consolidarse en un solo país, porque formamos parte de un sistema mundial que deberá ser derrotado con la unión de la lucha de todos los pueblos. Por eso nos solidarizamos y movilizamos en apoyo a las luchas de los jóvenes que trascienden nuestras fronteras. Actualmente avanzamos en la construcción de agrupaciones estudiantiles que defienden esta política autónoma, no conducida por la MUD o por el Psuv, siempre con los objetivos de fortalecer la movilización, demostrando un activismo comprometido, honesto, estudioso, combativo e irreverente.

Construyamos juntos una estructura organizativa juvenil que sirva para canalizar la creatividad y el ímpetu de los jóvenes colectivamente por medio de una herramienta capaz de responder a los retos que la historia nos plantea actualmente, que se convierta en una alternativa de poder en nuestro país y oriente las luchas de los trabajadores y el pueblo hacia la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados.

Caracas, octubre de 2013

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