Por: Partido Socialismo y Libertad/Carabobo 

 

Valencia. 11/01/2015.- El diario Notitarde de Valencia, en su edición de este sábado 10 de enero de 2015, ha publicado una reveladora encuesta acerca de las principales expectativas que los habitantes de la capital carabobeña tienen con respecto al año que recién empieza. Sorpresivamente la consulta refleja que la calificación de las esperanzas de los encuestados no gira como en años anteriores alrededor de los temas de la inseguridad, el desabastecimiento, la especulación, la inflación y las libertades políticas y ciudadanas entre otras, sino fundamentalmente en torno a la esperanza de mantener el empleo.

Lo sustancioso de esta pesquisa realizada entre más de 36 mil valencianos exterioriza que la preocupación por conservar la estabilidad laboral aventaja de lejos otros temas de gran interés. Por ejemplo, las expectativas por mejoras económicas sólo alcanzan el 2,93%, que se ejecuten planes de seguridad 2,12%, mientras que por la estabilidad en el trabajo se inclinaron 34 mil ciento dos personas, que representan el 94,37% del universo de los indagados.

Esta exploración estadística significa un cambio significativo en las perspectivas que tiene la población sobre este 2015, lo cual es explicable por la calamitosa situación económica, política y social de la nación. En la lógica de los encuestados podemos al menos extraer dos grandes verdades. La primera es que tanto trabajadores como empleados no son optimistas frente a un posible cambio positivo en la situación económica del país, por el contrario, avizoran que se agravará. Y la segunda de ellas, es que ante un escenario sombrío de agudización de los problemas económicos es lógico temer por la pérdida del empleo.

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Perder el empleo no es un temor infundado

La contracción del aparato productivo aunada a la escasísima producción en el sector agrícola, han dado paso a una economía de puertos que hace que los principales bienes requeridos por la población sean cubiertos mediante importaciones masivas en detrimento de la producción local, que presionan el cierre de empresas, amenaza las fuentes de empleo y potencia las preocupaciones de los trabajadores a perder la estabilidad laboral.

La debacle actual del modelo económico implementado por el chavismo, el cual, digámoslo de paso, nunca trascendió el capitalismo, ha terminado favoreciendo a los ricos y colocando en pico de zamuro la estabilidad laboral de miles de trabajadores y empleados, por más que los voceros de gobierno mientan en forma cínica, afirmando lo contrario.

Las cifras son elocuentes en el caso de la entidad carabobeña, donde más de 5.000 solicitudes de calificación de despidos presentadas por los patronos esperan que sean tramitadas por los funcionarios de las inspectorías del trabajo. Lo preocupante es que la pérdida del empleo dejó de ser una amenaza para convertirse en una dolorosa tragedia familiar para 76 trabajadores de Chrysler, 105 de Ajevén, 72 de la empresa Vicson, 5 de Canteras Cura, 70 en Aerocav, 18 de Filtros Wix, 20 en Monaca, 50 en Dianca incluida toda la junta directiva de la organización sindical y los delegados de prevención, 56 en Petrocasa, otros tantos de Pepsi-Cola y Coca-cola y cientos o quizás miles de anónimos trabajadores de medianas y pequeñas empresas que perdieron su empleo ocasionado por el cierre de las mismas. Ni qué decir de los miles de trabajadores tercerizados que vienen siendo despedidos ante la proximidad de la fecha establecida en la LOTTT para eliminar parcialmente la subcontratación.

Así las cosas, es muy normal que los trabajadores y empleados de esta parte del territorio nacional tengan como una de sus mayores prioridades la permanencia en sus puestos de trabajo, para no tener que pasar las dificultades que conlleva el despido, máxime en una situación de desabastecimiento, especulación, inflación, devaluación y menoscabo del derecho a la protesta.

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La complicidad entre el gobierno, los patronos y la burocracia sindical para despedir a los trabajadores

Lo curioso de esta gravosa situación es que tanto el director regional como los inspectores locales del Ministerio del Trabajo están dando curso positivo a las calificaciones, demostrando con ello el descarado compromiso con los intereses de los patronos y que les resbala la vigencia de la inamovilidad laboral consagrada en la LOTTT y el decreto presidencial. 

A tal punto de complicidad con los patronos han llegado estos funcionarios, que no han dudado en imponer juntas de arbitraje para enmascarar los despidos basándose en supuesta situación de crisis de las empresas; y ha recurrido al aparato represivo del estado como lo es la Guardia Nacional Bolivariana para sacar de sus puestos de trabajo a los 76 obreros de Chrysler despedidos en forma ilegal y arbitraria, pasando por encima de todo derecho humano y fuero laboral como de discapacidad, tenencia de niños especiales, etc. 

Contradictoriamente, en aquellas empresas donde los trabajadores lograron mediante su lucha defender la estabilidad laboral y obtener el reenganche de los trabajadores, la GNB ha brillado por su ausencia como ha sucedido en Petrocasa, Ajeven y tantas empresas más que se niegan a reinstalar a los despedidos en sus puestos de trabajo.

Pero no sólo son los funcionarios del ministerio del trabajo quienes así actúan. El Vice-presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Jorge Arreaza dio visto bueno a los despidos en molinos Monaca de Puerto Cabello dando crédito a las acusaciones de los administradores de la empresa. Por su parte el Gobernador del Estado Carabobo hizo presencia en las instalaciones de Ajevén para pretender manipular a los trabajadores al decirles que fueran conscientes de la grave situación del país, lo cual se constituyó en un claro mensaje de apoyo a los empresarios peruanos para que se despida a más de cien trabajadores.

Y la burocracia sindical no se queda atrás. Especialmente aquella burocracia sindical ligada al aparato de gobierno, que mira para otro lado cuando ocurren los despidos y no mueve un solo dedo para defender a los trabajadores. El comportamiento más siniestro de este sindicalismo servil y arrodillado que mina los diversos escenarios laborales lo pudimos observar a finales del año pasado cuando el congreso de la Central Socialista Bolivariana de los Trabajadores, en vez de preocuparse por defender el salario, las fuentes de trabajo, los contratos colectivos de trabajo, el respeto a las organizaciones sindicales y su autonomía y el respeto al derecho a la protesta, más bien se preocuparon por brindar su apoyo a la política económica anti-obrera desarrollada por el gobierno y a solicitarle al Ejecutivo Nacional que incrementara el precio de la gasolina, lo cual les ha servido para ganarse el reconocimiento de Récord Guinness Mundial por el mayor sometimiento a los intereses de los patronos.

En esta forma la burocracia demuestra su vil “lealtad” a las políticas anti-obreras ejecutadas por el gobierno nacional y de paso preserva sus cargos como directivos sindicales al pactar con los patronos la reducción de personal, ya que en la mayoría de los casos, los trabajadores despedidos son destacados luchadores que se les oponen, que los denuncian por traidores y que con toda seguridad les derrotarán en procesos electorales limpios y democráticos a esta lacra sindicalera arrodillada al gobierno. 

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 La lucha y la unidad es el camino

 No están equivocados los trabajadores que han escogido el camino de la lucha para defender sus puestos de trabajo.  No hay otra alternativa y así lo demuestra el rotundo triunfo de los compañeros de la empresa estatal Canteras Cura de San Joaquín quienes con su combativa lucha dirigida por su sindicato democrático y clasista lograron sacarse de encima a una administración burocrática y represiva, y conquistaron el reintegro de los trabajadores despedidos.

Hay que hacer oídos sordos a la prédica de los burócratas sindicales ligados al gobierno, quienes siempre argumentan que no se puede luchar, ni salir a la calle, ni confrontar al gobierno porque supuestamente ello desestabiliza al país y le sirve a la oposición burguesa. Con este discurso reaccionario han logrado engañar y desmovilizar a los trabajadores durante varios años. Afortunadamente la lucha directa de los trabajadores está superando este obstáculo y hoy son más los que se disponen a la lucha para defender sus puestos de trabajo.

Es aleccionador el ejemplo que están desarrollando los trabajadores de Chrysler, Ajeven, Vicson, Filtros Wix, y Canteras Cura de sumar esfuerzos para enfrentar unidos la batalla por la estabilidad laboral, conformando un agrupamiento que tiene por eslogan: Trabajadores Unidos contra los despidos.

Las acciones unitarias emprendidas en días pasados en los alrededores del C.C. Paseo de las Industrias, las concentraciones al frente de la Inspectoría del Trabajo, el acompañamiento a los trabajadores despedidos para que desarrollen la denuncia en los portones de las empresas, las ruedas de prensa, así como las nuevas y más contundentes acciones que se están programando para el futuro inmediato ponen en evidencia que si es posible hacer frente a los despidos, preservar los puestos de trabajo y derrotar la santa alianza anti-obrera que han conformado el gobierno, los patronos y la burocracia sindical.

Ha llegado la hora de la lucha y la unidad y así lo han entendido los trabajadores. Por ello no es casual que los compañeros despedidos recurran a todos los espacios existentes en la región para lograr la articulación de las distintas organizaciones sindicales y corrientes político-sindicales para enfrentar la ofensiva gubernamental y patronal. La unidad de acción se alcanzará luego de que se logre decantar quienes de verdad defienden a los trabajadores y quienes se colocan del lado de los patronos del sector público y del sector privado. No descartamos desengaños y nuevas traiciones por parte de la dirigencia sindical vendida y arrodillada, pero somos más optimistas que nunca porque por fin los trabajadores se están quitando la venda que la burocracia sindical rojo-rojita les colocó en los ojos.

Ya los trabajadores empiezan a ver claro la realidad y se disponen a luchar por sus derechos. En esa contienda, los activistas del Partido Socialismo y Libertad (PSL) y su Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma (C-cura) acompañaremos incondicionalmente a los trabajadores que opten por la lucha. Estamos firmemente convencidos que están germinando las semillas de una nueva generación de luchadores sindicales que levantarán en alto las banderas de la autonomía sindical y la democracia obrera, la movilización, la lucha combativa y revolucionaria, así como la batalla por una verdadera sociedad libre de toda forma de explotación y opresión gobernada directamente por los trabajadores, sin burócratas, ni corruptos ni traidores.

Esa es la perspectiva que está señalada en la Venezuela de hoy. Apretemos el paso y sigamos confiando en que la alternativa para nuestra nación y para el mundo entero está en las manos de la clase trabajadora.

 

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