El PSL ante la crisis en el seno del chavismo

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Por Partido Socialismo y Libertad (PSL)

Recientemente el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) intervino a los partidos Patria Para Todos y Tupamaros, los cuales durante años habían sido aliados del chavismo e integrantes del Gran Polo Patriótico. Previamente, el TSJ había adoptado una medida similar contra Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular.

El Partido Socialismo y Libertad repudia todas esas intervenciones del Estado a través del TSJ, urdidas desde el gobierno de Maduro. Inmiscuyéndose en los asuntos internos de las organizaciones políticas, lo que constituye una flagrante violación de las libertades democráticas y políticas. Lamentablemente, los que hoy sufren esos atropellos, no se pronunciaron cuando las víctimas fueron los partidos de la oposición patronal.

Para el PSL cualquier restricción a las libertades democráticas en el marco de un Estado burgués debe ser rechazada, en la medida que se constituye en una espada de Damocles que en cualquier momento caerá sobre el pueblo trabajador y las organizaciones de izquierda, tal como ha venido ocurriendo en el país desde hace años.

Es de destacar que es la segunda vez que el TSJ interviene al PPT. En el año 2012 adoptó una decisión similar, pero en aquella ocasión fue a favor de Rafael Uzcátegui a quien hoy le aplican el mismo mecanismo que en el pasado lo benefició.

La medida contra el PPT es en respuesta a la creación de la Alternativa Popular Revolucionaria creada junto al PCV y otras organizaciones para presentar candidaturas independientes del Psuv en las elecciones parlamentarias convocadas para el 6 de diciembre.

Esta acción antidemocrática del TSJ es una retaliación política contra antiguos aliados, a pesar de que estos se limitaron a levantar una plataforma meramente electoral, que hace tibias críticas al gobierno de Maduro, y sin ningún programa ni plan de lucha contra el mismo.

Cabría preguntarse ¿por qué el PPT y el PCV después de años apoyando acríticamente al chavismo se atrevieron a presentar esta alianza electoral por fuera del Psuv? Sin lugar a dudas, esta decisión fue producto de la presión de sus bases que también sufren la grave crisis social que vivimos la mayoría de los trabajadores y sectores populares. Ya resultaba insostenible ante su militancia, seguir apoyando acríticamente a un gobierno que hambrea al pueblo venezolano y aplica un brutal paquetazo de ajuste. Algo tenían que hacer para calmar la angustia de sus bases. La misma angustia de millones de trabajadores y habitantes de los barrios populares cansados de los salarios miserables, de la falta de agua y de gas, del pésimo transporte y demás calamidades.

Esto ha generado una crisis al interior del chavismo. No es casual que Maduro en sus últimas alocuciones públicas haya salido a enfrentar a la “izquierda infantil”, diciendo que se emparenta con el imperialismo norteamericano y le hace el juego.

Esta situación creada por el TSJ es propicia para que los militantes del PCV, del PPT, del Psuv, los activistas y jóvenes que militan en distintas organizaciones del chavismo, que se reivindican de izquierda y creen en el socialismo, hagan un balance de estas dos décadas de chavismo.

Desde el PSL debemos hablarle con claridad a miles de activistas que tuvieron expectativas con el chavismo y hoy ven como la vida de millones de trabajadores y trabajadoras, campesinos, indígenas, y sectores populares se hunde en la miseria, con salarios de hambre que no alcanzan para alimentar a sus familias, en medio de una voraz corrupción que mantiene en el desastre a todos los servicios públicos.

Los revolucionarios debemos sacar las conclusiones de 20 años de falso socialismo, ya que los problemas no comenzaron con Maduro, el origen está en el gobierno de colaboración de clases de Chávez. Con el chavismo fracasó nuevamente el modelo de la izquierda reformista y del nacionalismo burgués, de pretender gobernar con sectores patronales. Fracasó la economía mixta sin salir de los marcos del capitalismo. Y a partir del 2007-2008 con la crisis de la economía mundial, y la caída de los precios del petróleo, se procedió a adoptar paquetazos de ajuste, haciendo pagar al pueblo trabajador la crisis creada por capitalistas y transnacionales.

Quizás lo más importante fue la entrega del petróleo, nuestra principal riqueza, mediante la asociación de Pdvsa con transnacionales norteamericanas, chinas, rusas, europeas, japonesas, a través de los contratos de empresas mixtas. Una operación que Chávez nos vendió como una verdadera nacionalización, y que en realidad convirtió a las transnacionales en socias de nuestra industria petrolera. En las empresas mixtas ni siquiera rige el contrato colectivo petrolero, prevaleciendo la discrecionalidad de las transnacionales para explotar a los trabajadores y trabajadoras.

Desde hace años nuestro compañero José Bodas, secretario general de la Futpv viene diciendo que Pdvsa se cae a pedazos. En el 2010 nuestra corriente sindical C-cura en el sector petrolero presentó un exhaustivo estudio de toda la industria petrolera, donde con datos concretos se constataba la crisis operacional de nuestra principal empresa y la destrucción de los beneficios laborales. Incluso, advertíamos sobre los peligros que se corrían. Dos años después se produjo el desastre de Amuay, que aún sigue sin establecerse con certeza que lo produjo. Todo esto es anterior a las sanciones de Trump que datan de enero del 2019. Hoy de manera insólita, Venezuela es un país petrolero donde escasea la gasolina y el gas, producto de la desinversión y la falta de mantenimiento en la industria.

Todos los males que desde hace 7 años se han potenciado con el actual gobierno, ya se venían incubando y desarrollando con Chávez, en la medida que nunca se dieron pasos reales para superar al capitalismo. Chávez fue el artífice de la entrega del llamado “Arco Minero del Orinoco”; la deuda externa aumentó sólo entre pasivo total de Pdvsa y deuda del gobierno nacional en 216.843 millones de dólares entre 2003-2012; la fuga de capital registrada es de 129.876 millones de dólares, sólo entre 1999-2012.

La violación a los derechos humanos y la restricción de las libertades democráticas comenzó con Chávez. En el 2008 fueron asesinados Richard Gallardo, Luis González y Carlos Requena, dirigentes obreros de la UNT de Aragua y militantes de nuestra organización. Esos crímenes todavía impunes fueron seguidos por el asesinato de 5 activistas obreros de nuestra corriente sindical C-cura en distintas partes del país. En el año 2009 se produjo la masacre de Mitsubishi, donde fueron asesinados 2 trabajadores de esa empresa a manos de la policía del estado Anzoátegui, cuando era gobernador Tarek William Saab. A Rubén González, dirigente sindical de Sintraferrominera, lo detuvo Chávez primero, y ahora Maduro nuevamente lo mantiene en la cárcel. No podemos olvidar que Rodney Alvarez tiene 9 años preso; las detenciones y el asesinato de Sabino Romero, y muchos otros casos; continúan las políticas patriarcales y se mantiene la penalización del aborto.

Después de 21 años de falso socialismo chavista no hay ningún legado que rescatar o defender. Lamentablemente, el PCV y el PPT se limitan a hacer tímidas críticas. Rafael Uzcátegui, secretario general del PPT le dice a Maduro “que debe entender que eso no se debe hacer”. Mientras que el PCV en su comunicado llama “cambiar el curso inconsecuente de la actual política económica”, y rechaza la la “tendencia al ejercicio autoritario del poder que se está instaurando en sectores del gobierno nacional”.

Nosotros les decimos a los militantes honestos del chavismo que es necesario romper con esta política de colaboración de clases. Cortar por lo sano cualquier nexo con el Psuv y comenzar a avanzar en su organización independiente del gobierno pero también de la derecha patronal respaldada por el imperialismo norteamericano, encabezada por Guaidó.

Los trabajadores y el pueblo venezolano vivimos una verdadera catástrofe social que se agrava ahora con el avance del Covid-19 , que no comenzó con Maduro ni con las sanciones de Trump, si bien estas han agravado la situación. Es un momento crucial que nos impone a los que creemos en la necesidad de trascender el capitalismo y avanzar al socialismo, hacer un balance descarnado de estos últimos 21 años. La realidad es que el chavismo hundió en el hambre y la miseria a millones de trabajadoras y trabajadores, y expulsó a la emigración a millones de jóvenes que perdieron toda expectativa de futuro.

A todos esos activistas honestos que todavía hacen vida en el chavismo los llamamos a unirnos para impulsar la movilización obrera y popular contra el gobierno y alrededor de un Plan de Emergencia Obrero y Popular ante las dos pandemias: la brutal crisis social y el Covid 19. Exigiendo un Fondo Social de Emergencia orientando todos los recursos para enfrentar la crisis social y sanitaria y garantizar la cuarentena en las mejores condiciones posibles. Dicho fondo debe nutrirse de un impuesto especial a los capitalistas, banqueros y transnacionales; la eliminación de los contratos de empresas mixtas en el sector petrolero y la estatización de toda la industria petrolera; confiscación y repatriación de los bienes robados y fugados por los corruptos; el no pago de la deuda externa y la eliminación del gasto represivo, militar y suntuario del Estado.

Con el objetivo de impulsar un plan de importación masiva de alimentos y medicinas; recuperación de los centros hospitalarios; comprar respiradores artificiales, pruebas PCR, materiales sanitarios básicos y medicinas. Establecer un salario que cubra la canasta básica y una renta de cuarentena. Así como exigir el cese a la utilización de la cuarentena para criminalizar las luchas, y libertad plena para todos los detenidos por luchar  y defender sus derechos.

En la perspectiva de lograr un reagrupamiento de los socialistas revolucionarios sobre la base de un programa mínimo revolucionario que parta del apoyo a todas las luchas contra los ajustes capitalistas. Por el no pago de las deudas externas, por la expropiación de las transnacionales; contra las agresiones del imperialismo norteamericano; por la autodeterminación nacional de los pueblos; contra la criminalización de la protesta; contras las burocracias sindicales; por la independencia política de la clase obrera, y en apoyo a las luchas de los sectores populares, de los campesinos, indígenas y mujeres en todo el mundo; ningún apoyo a gobiernos burgueses o supuestamente progresistas; por gobiernos de los trabajadores y los pueblos; por la construcción de una internacional revolucionaria.

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