Chirino: «Regresa al Ministerio del Trabajo uno de los ministros más antiobreros de Chávez»

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Por Prensa C-cura

Caracas, 4 de mayo de 2021. El pasado domingo, la vicepresidencia y el propio presidente Maduro anunciaron el nombramiento de José Ramón Rivero como nuevo ministro del Trabajo, mientras que Eduardo Piñate pasaría al ministerio de Educación.

Con esta decisión el gobierno busca mantener su política antiobrera al reencauchar a José Ramón Rivero como ministro del Trabajo. Cargo que ya ocupó brevemente, durante poco más de un año entre enero del 2007 y mediados de abril de 2008.

Es bueno refrescar la memoria de las trabajadoras y trabajadores para tener presente quien es el personaje que acaba de ser designado para regir las relaciones obrero-patronales.

Durante su primera gestión como ministro del Trabajo en época de Chávez, se van a profundizar los ataques del gobierno a la clase trabajadora. Se debe recordar que es el momento cuando Chávez intenta aumentar su control sobre el conjunto de la sociedad. Llama a conformar un partido único de la revolución, el Psuv, llamado con el cual dividirá a varios de los partidos que lo acompañaban. Y en noviembre del 2007, propone la totalitaria reforma constitucional que buscaba concentrar el poder directamente en las manos del Presidente.

En el acto de lanzamiento del Psuv, en marzo de aquel año, Chávez ataca la autonomía de las organizaciones sindicales, y la califica como “un veneno contrarrevolucionario”. Precisamente con esta consigna como estandarte es que José Ramón Rivero va a arremeter contra el movimiento obrero y la autonomía sindical.

Convencido de ser fiel a las órdenes de su jefe, Jose Ramón Rivero, va a inaugurar la política gubernamental de impulsar la creación de sindicatos paralelos con activistas afectos al gobierno. Usando las Inspectorías del Trabajo para agilizar la conformación de sindicatos en tiempo récord. Precisamente por ello Orlando Chirino, dirigente del PSL y coordinador de C-cura afirmó por aquellos días que el “Ministerio del Trabajo se había convertido en la junta liquidadora del movimiento sindical y de las conquistas de los trabajadores”.

Un ejemplo de esto fue la negativa gubernamental en agosto del 2007 a discutir el contrato marco de la administración pública de ese momento. Orlando Chirino que fue testigo de excepción en ese caso, nos dice: “intentamos introducir un proyecto de contrato en el Ministerio pero los funcionarios se negaron a recibirlo, razón por la cual decidimos tomar por espacio de 8 días el Ministerio del Trabajo para presionar y defender el derecho de los trabajadores a tener un contrato discutido por ellos y defendido por sus dirigentes genuinos”.

Chirino afirma que la toma del Ministerio produjo una gran crisis en el gobierno y entre la dirigencia sindical gobiernera de la FBT. De allí que el propio ministro Rivero junto a otros burócratas sindicales chavistas, después de cortarles la luz y el agua a los tomistas, decidieron organizar un grupo de choque con integrantes de la llamada “esquina caliente” de Caracas, para sacarlos violentamente de las instalaciones del Ministerio.

En los meses subsiguientes el gobierno arrecia los ataques contra los trabajadores que exigían sus derechos. En septiembre la Guardia Nacional ataca a balazos una movilización de petroleros en Anzoátegui, encabezada por José Bodas, actual secretario general de la Futpv, coordinador de C-cura y dirigente nacional del PSL, la cual exigía la firma del contrato colectivo. Y en octubre una comisión de la Guardia Nacional expulsa de las oficinas del sindicato de la Asamblea Nacional a su secretario general, William Díaz, quien en esos momentos era militante de C-cura.

Posteriormente, en diciembre del 2007, es despedido Orlando Chirino de Pdvsa por oponerse públicamente a la reforma constitucional propuesta por Chávez. En abril del 2008 ocurre lo mismo con Armando Guerra, directivo del sindicato de Hidrocapital y militante del PSL y C-cura.

Pero lo que va a llevar a su destitución será la huelga de Sidor, la cual culminaría con la expropiación de la empresa por parte del gobierno. Durante aquel prolongado conflicto, Rivero se colocó todo el tiempo del lado de la empresa transnacional Techint.

En marzo del 2008, una movilización de los sidoristas fue atacada brutalmente por la Guardia Nacional. En aquella ocasión José Ramón Rivero tildó de “golpista” la huelga declarada por el sindicato Sutiss. Amenazó con decretar un laudo arbitral e intentó impulsar un referendo para imponer la propuesta salaria del gobierno.

Ante la agudización del conflicto y de las movilizaciones de los sidoristas, Chávez dio marcha atrás a la política agresiva que hasta entonces había llevado adelante, a través del ministro Rivero, y decidió estatizar la empresa, cuestión que originalmente no estaba en sus planes, pero que terminó siendo impuesta por la movilización masiva de los trabajadores.

Después de la nacionalización de Sidor, José Ramón Rivero fue destituido, lo sustituyó Roberto Hernández, quien era diputado del PCV en ese momento. Rivero salió con más penas que glorias. No hubo las formalidades de entrega de cuentas ni nada por el estilo. Chávez simplemente lo despidió.

Posteriormente Rivero volvió a aparecer, ahora con cargos durante la gestión del corrupto gobernador del estado Bolivar, el general Rangel Gómez, quien ahora disfruta de lo obtenido con sus negocios sucios en México.

Durante sus responsabilidades como secretario de gobierno en el estado Bolívar de Rangel Gómez, tuvo un rol fundamental en la decisión política de inculpar al trabajador de Ferrominera del Orinoco Rodney Alvarez de un crimen que no cometió, y así beneficiar a Héctor Maicán, militante del Psuv, presumiblemente involucrado en los hechos que causaron la muerte de un trabajador y heridas a otro.

Con el regreso de José Ramón Rivero al ministerio del Trabajo se busca garantizar que los trabajadores sigan soportando el pesado fardo que implica el costo de una crisis que ellos no generaron. Con este nombramiento se expresa claramente que la intención del gobierno es seguir la judicialización de los trabajadores que luchen, continuar restringiendo las libertades y cercenar aún más los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

Asume como ministro para seguir aplicando el paquetazo de ajuste, el memorándum 2792, aprobando convenciones colectivas sin la discusión de los trabajadores y sus organizaciones sindicales, avalando la destrucción del salario, las prestaciones sociales y la condición de jubilado.

Orlando Chirino, dirigente del PSL y de C-cura, y quien conoció muy de cerca a Rivero, insiste en que hoy más que nunca “debemos seguir estimulando al conjunto de la clase trabajadora para tomar las calles con movilizaciones que presionen al gobierno y busquemos torcerle el brazo. Sólo así se generará la confianza que eleve la moral en los nuevos enfrentamientos por venir”.

El dirigente socialista revolucionario terminó afirmando: “Es urgente seguir exigiendo que se restituya el derecho y la libertad que tienen los trabajadores y trabajadoras para discutir las contrataciones colectivas por la base, que se lancen por la borda las llamadas mesas técnicas establecidas en el memorando 2792, que niegan el derecho a la huelga que tienen los trabajadores como arma frente a las pretensiones patronales; seguir luchando por elecciones libres para elegir a los dirigentes sindicales, y de esta forma dotarnos de una central autónoma, independiente del gobierno, de los patronos y sus partidos, unitaria e internacionalista para restituir los derechos y avanzar en nuevas conquistas. De esa manera estaríamos derrotando esa maniquea y maldita prerrogativa que impusieron Chávez y ahora Maduro, de designar dirigentes sindicales como presidentes de sindicatos y federaciones, y hasta como diputados, conformando hoy una casta burocrática roja rojita, tremendamente dañina y perjudicial contra los trabajadores y trabajadoras. Se impone luchar por un Plan Obrero y Popular alternativo al paquetazo del gobierno, por un Fondo Social de Emergencia, por el no pago de la deuda externa, petróleo 100% estatal sin transnacionales ni empresas mixtas, contra las sanciones criminales impuestas por el imperialismo, por salario igual a la canasta básica y vacunas para todas y todos”.

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