Para derrotar el paquetazo capitalista del gobierno debemos unirnos y masificar la lucha

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Por Partido Socialismo y Libertad

El memo 2792 y el instructivo de la Onapre son parte del paquete de ajuste

El gobierno de falso socialismo del Psuv y Maduro, en alianza con la burocracia sindical de la Cbst, viene aplicando un severo ajuste económico contra el pueblo trabajador. En el año 2018 lo llamó Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, y lo acompañó con el memorando 2792, a través del cual se eliminó el derecho a huelga y la negociación colectiva de trabajo; permitiendo la intromisión del gobierno en los términos acordados en los contratos colectivos, facilitando que los empresarios privados bonificaran los salarios (pagan el salario mínimo de ley y un bono en dólares que no es parte del salario), eliminaran cláusulas socioeconómicas de las contrataciones colectivas, o simplemente se suspendiera por años las discusiones contractuales.

Más recientemente ha dado una nueva vuelta de tuerca a ese paquetazo con la aprobación del instructivo de la Oficina Nacional de Presupuesto (Onapre), que es parte de ese ajuste, y no una decisión unilateral de algún funcionario. Con dicho instrumento acabó con las primas y beneficios contemplados en los contratos, reduciendo sensiblemente los salarios.

¿Cuál es el objetivo del paquetazo de ajuste capitalista del gobierno?: Descargar la crisis sobre los trabajadores en beneficio del capital

El objetivo del gobierno con este paquete de ajuste es hacernos pagar a las trabajadoras y trabajadores el costo de la crisis capitalista. Le otorga toda clase concesiones a los empresarios en las inspectorías del Trabajo, les ofrece mano de obra semiesclava, con salarios de hambre, y sin sindicatos autónomos. Los exime de impuestos para importar; privatiza empresas del Estado, vendiendo acciones en la bolsa; y aprueba la ley Antibloqueo y la de zonas económicas especiales para terminar de entregar nuestra soberanía y los pocos derechos laborales que aún quedan; todo con el objetivo de salvarle los negocios a los empresarios. Por otra parte, sigue negociando con Biden y el Foro Cívico, donde se agrupan organizaciones y personalidades ligadas a la oposición patronal, para que le levanten las sanciones, y retomar el diálogo de cúpulas en México.

Los sectores empresariales y sus economistas, la burocracia sindical oficialista, y la ligada a la mayoría de los partidos de la oposición de derecha, coinciden con el gobierno en el ajuste. Están de acuerdo en mantener los salarios bajos, argumentando que su incremento afectaría a las empresas, y no vendrían las inversiones extranjeras. Respaldan las empresas mixtas en el sector petrolero, pero abogan porque se incremente la participación de capitales norteamericanos. Precisamente esto fue lo que plantearon en una carta a Biden, las organizaciones del Foro Cívico que se reunieron con Maduro: profundizar la entrega de los recursos del país a cambio de flexibilizar las sanciones.

Nuestro país ha sido víctima de unas criminales sanciones económicas aplicadas por el imperialismo, tanto norteamericano como europeo, que solo han afectado al pueblo trabajador venezolano. Pero estas no son la causa del desastre social que padecemos, en todo caso, esas medidas leoninas aplicadas por el imperialismo, agravaron una situación ya existente, ocasionada por la severa crisis económica y las políticas aplicadas por el gobierno. Desde el PSL hemos repudiado en reiteradas ocasiones dichas sanciones económicas, y exigimos que sean levantadas.

La prioridad debe ser las necesidades del pueblo trabajador: Salario, jubilaciones, salud, educación y servicios públicos

¿Qué proponemos desde el Partido Socialismo y Libertad? Nosotros creemos que es posible levantar otro programa económico, uno diametralmente distinto al que aplica el gobierno con el respaldo de su burocracia sindical roja rojita, y en beneficio de capitalistas nacionales y transnacionales. Pero para ello hay que invertir la ecuación. Hasta ahora hemos sido los trabajadores y trabajadoras, y todo el pueblo pobre, los que hemos pagado las consecuencias de la crisis y del ajuste con salarios de hambre, escasez, hiperinflación, falta de agua, gas y gasolina, pésimo transporte, desempleo o empleos precarios. Eso debe cambiar. Los que deben pagar los costos de la crisis son los que más recursos tienen.

Necesitamos un Plan Obrero y Popular, que tenga como objetivo enfrentar la profunda crisis económica y social que padecemos desde hace años, pero que lo haga con medidas a favor del nivel de vida del pueblo trabajador.

Ese Plan Obrero y Popular que debe surgir del debate en el seno de los trabajadores y el pueblo, tiene que darle prioridad a los salarios, las jubilaciones, las prestaciones sociales, la salud, la educación, y la recuperación de los servicios públicos. Necesitamos que haya agua, luz, transporte, gas, gasolina, internet, para todo el pueblo trabajador. Estamos hartos de apagones, de escasez de gas y gasolina en un país petrolero. Para todo ello es clave recuperar los dos ejes de nuestra economía: la industria petrolera, y con ella, la petroquímica, y por otra parte, las empresas básicas de Guayana.

Ese plan debe partir, primero que nada, de igualar el salario mínimo y las pensiones a la canasta básica e incrementar el salario cada 3 meses de acuerdo a la inflación. Debe terminarse la bonificación de los salarios impuesta en las empresas privadas, gracias a las disposiciones del memorando 2792 aprobado en octubre del 2018 por el gobierno. En dichas empresas deben restituirse las contrataciones colectivas y respetarse las cláusulas de las mismas. En segundo término, hay que aumentar los presupuestos de salud y de educación, y poner en práctica un plan de recuperación de la industria eléctrica, de Pdvsa y de las empresas básicas.

¿De dónde saldrán los recursos para llevar a cabo este Plan? De los bolsillos de empresarios, banqueros y transnacionales

Sin duda se necesitan recursos para acometer este Plan Obrero y Popular alternativo al paquetazo del gobierno. Desde el PSL decimos que habría que establecer un Fondo Social y Económico de emergencia, pero los recursos no pueden venir de mayores impuestos o bajos salarios para el pueblo trabajador. Por ello, hay que eliminar el IVA para los productos de la canasta básica.

El dinero para este Fondo debe salir de los bolsillos de los que más tienen: grandes empresarios, banqueros y transnacionales. En ese sentido planteamos que se debe establecer un impuesto progresivo a los grandes capitales nacionales y transnacionales. Además, eliminar los contratos de empresas mixtas. ¡Que el petróleo sea 100% estatal sin transnacionales y gestionado por sus trabajadores, profesionales y técnicos! ¡No pago de la deuda externa! ¡Que cesen los gastos policiales y militares! ¡Repatriación de recursos del exterior! ¡Confiscación de bienes de corruptos! El Fondo se nutriría de todos esos recursos, para garantizar salarios y pensiones iguales a la canasta básica; el incremento de los presupuestos de salud y educación, y llevar adelante un plan de infraestructura para recuperar universidades, escuelas, hospitales y ambulatorios, que proporcione empleos dignos y productivos. Dichos recursos servirían para instrumentar un plan de inversión en la industria petrolera, en el sistema eléctrico y empresas básicas para que haya gasolina, gas, electricidad. Todo ello en la perspectiva de luchar por un gobierno de las trabajadoras, trabajadores, y por el verdadero socialismo.

¿Cómo vamos a lograr esto?: Uniendo todas las luchas

La única forma de recuperar todos nuestros derechos y reivindicaciones, que paguen el bono vacacional al sector educativo, derogar el instructivo de la Onapre, derrotar el paquetazo de ajuste del gobierno y lograr imponer el Plan Obrero y Popular es con la más amplia unidad de todos los sectores laborales, y generando una masiva movilización en las calles.

Desde el PSL decimos que al gobierno y su política capitalista y antiobrera, no se le va a derrotar divididos. Todos los trabajadores y trabajadoras lo sabemos, porque cuando vamos a una huelga o un conflicto en una fábrica o en alguna empresa, requerimos unirnos y ganar a la mayoría de los trabajadores para la lucha, no les preguntamos a qué partido pertenecen, si es católico, evangélico o ateo.

Por ello es necesario lograr la más amplia unidad de trabajadoras, trabajadores y dirigentes sindicales para derrotar la política antiobrera y capitalista del gobierno, más allá de las diferencias políticas e ideológicas. Esas diferencias por supuesto que no desaparecen, seguirán existiendo porque no somos “ciudadanos” con iguales derechos; vivimos en una sociedad de clases, una sociedad capitalista, donde los trabajadores sufren la explotación de unos pocos empresarios y transnacionales, que extraen plusvalía de su trabajo. Pero necesitamos unirnos para lucha por nuestros reclamos, independientemente de nuestras diferencias. Por ello, lamentamos que algunos sectores del Espacio Sindical Unitario de Caracas, excluyan a dirigentes sindicales y gremiales por no compartir con ellos sus posiciones políticas.

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