Alepo en ruinas

Por: Omar Shaibaa*

No hubo bombas hoy, o el día anterior. Eso es bueno. Significa que puedes dejar tu casa, ver tus amigos, pretender que tu vida es normal. Aún así, uno no sabe cuándo se reanudarán los ataques o cuánto peor serán.

La guerra ha durado más de cuatro años. Cientos de miles se han ido, y muchos miles más han muerto, incluyendo mucho de mis amigos. Mi mujer y yo somos parte de los 250.000 que quedamos atrapados en el este sitiado de Alepo. Si quieres mantenerte con vida en Alepo, tienes que hallar la forma de mantenerte a salvo de las explosiones y el hambre.

Así es como se hace.

Primero que nada, para escapar de los ataques aéreos, la artillería y las bombas de racimo o fósforo es preciso mudarse a los pisos bajos de los edificios. Son menos propensos a ser alcanzados por un disparo que los de arriba. Cuando una bomba pequeña cae sobre un edificio, por lo general destruye los dos o tres pisos superiores. Mucha gente está viviendo en los pisos inferiores de los edificios cuyos pisos más altos han sido destruidos. De modo que quienes nos hemos quedado nos pasamos a los departamentos de la gente que huyó. Mi casa actual está en un segundo piso de un edificio de seis, por lo tanto puedo estar seguro. Aunque no tanto: El régimen del presidente sirio Bashar Al Assad y el ejército ruso lanzaron un asalto coordinado en Alepo el mes pasado, y en los más recientes ataques aéreos, los aviones han usado un nuevo tipo de bombas que demuelen el edifico completo.

Mantente lejos de los cuartos que dan a la calle. Como las luces en las ventanas atraen tanto a bombarderos y francotiradores, mejor dejar esos cuartos vacíos o usarlos como almacenes. Mi esposa y yo preferimos aislarnos en los cuartos del interior. No tenemos electricidad, lo que significa que siempre está oscuro. Antes de la guerra, estudiaba islam en la Universidad de Aleppo, pero el campus quedó en la zona controlada por el régimen y no pude volver allí, así que deje los estudios. Ahora casi nunca dejamos el departamento. Si vamos a morir, preferimos que nos suceda juntos.

Si tienes niños, deben estar fuera de las calles la mayor parte del tiempo para evitar que los maten. Ocasionalmente pueden salir a jugar o para ir a la escuela, pero sus padres deben estar muy atentos a sonidos de aviones o bombardeos– y en estos días, también de bombas de racimo, que son aún más peligrosas. Escuelas y hospitales han sido mudadas a sótanos y otros sitios bajo tierra. En casi todos los barrios hay una escuela subterránea. Aun así no todos los niños concurren. Algunos padres creen que es muy riesgoso. Solo las familias que viven cerca de los colegios los dejan ir si no es un camino muy largo. Los maestros son voluntarios locales, vecinos y amigos, así los padres saben que están seguros. Bajo el edificio enfrente de casa, abrió una escuela manejada por un hombre que vive allí. Los chicos en mi vecindario están yendo. La llaman hikma que significa sabiduría.

Posiblemente tengas un auto. Tendrás muchas dificultades para encontrar combustible. Si tienes esperanzas de evitar que una bomba lo haga volar por los aires, o un fragmento de explosivo lo dañe, mejor guárdalo bajo techo. Pero no dejes los vidrios cerrados porque pueden reventar por la acción expansiva de las bombas.

Aprende a identificar los aviones espías que suenan diferente a los bombarderos. Los espías vuelan bajo, y hacen un cierto zumbido. Si los escuchas, sabrás que las bombas están por llegar, trayendo muerte con ellas. Si sales afuera, trata de no juntarte en grupos de más de 20 personas, porque eso te convertiría en un blanco atractivo para los aviones. Los vueltos espías son especialmente peligrosos en verano, cuando no hay nubes que oscurezcan la visión de los pilotos. Son igualmente malos en los días claros de invierno.

Salir en las noches es peligroso porque no puedes ver a los aviones acercarse y se debe conducir sin los faros encendidos, para no ser detectado desde el aire. Una noche, manejaba por mi barrio cuando sentí una enorme presión en mis oídos y los vidrios del auto estallaron. Era un ataque aéreo a menos de 100 metros detrás mío.

A diferencia de los drones espías, no siempre se escuchan llegar los aviones de combate. En ocasiones, se escuchan los misiles o las bombas solo después de que los aviones pasaron. Si escuchas con atención, es posible diferenciar el sonido de los aviones sirios y de los rusos. Los sirios se detectan antes que lleguen. Los rusos son más silenciosos y sus cohetes mucho más precisos.

Estar todo el tiempo en casa genera aburrimiento. Y dan ganas de experimentar algo de la antigua vida, ver amigos, intentar conseguir alimentos. La gente desea salir. Pero si lo haces, recuerda que posiblemente no regreses. Cada vez que fui a ver amigos, tenía en mente que quizá nunca los volvería a ver. Una vez, me encontré con un vecino que era herrero. Le pedí que me hiciera un generador manual. Dijo que lo haría, pero murió el mismo día bajo una lluvia de bombas de racimo en nuestro vecindario.

Cuando el bombardeo es fuerte empezarás a preocuparte por perder más amigos. Llámalos para ver cómo están. Si los ves, cuando les digas adiós, recomiéndales “cuídate, quizá no te vuelva a ver”.

Podrás determinar qué días son más seguros. Si en Ginebra hay negociaciones de paz, habrá pocos bombardeos ese día. La semana pasada el régimen y los rusos anunciaron un alto el fuego. Pero eso atemorizó a todos – no sabemos qué ocurrirá después. Tal vez los ataques serán peores que antes cuando se reanuden. Eso ocurrió la última vez. Pero aún cuando haya un alto el fuego los drones espías continuarán volando sobre su cabeza, día y noche.

Escuchar bombas estallando todo el tiempo es un gran trastorno. Son muy ruidosas. Solo el ruido puede volverte loco. Yo intento ignorarlas. Si las bombas estallan cerca, trato de olvidar, de estar calmado. Intenta salvar a tus vecinos en lugar de entrar en pánico. Si no estás calmado, te volverás loco.

Es tan fácil perder la cabeza aquí. Un día sales a buscar comida y cuando regresas descubres tu edificio desplomado y muerta toda tu familia. He visto gente parada frente a edificios bombardeados, gritando y llorando sin poder creer lo que ocurre. Mucha gente ha perdido su hogar, y viven en las calles mendigando. Antes de la guerra jamás se hubiesen imaginado mendigando.

Incluso quienes aún tienen casa luchan por salir adelante. Un amigo mío se suicidó con una ametralladora luego de que otro amigo nuestro muriera. (Esa persona estaba en su casa cuando una pequeña bomba explotó cerca; fragmentos de metralla se alojaron en su cerebro y lo mataron). Mi amigo se disparó a si mismo en el pecho para suicidarse, lo cual en Siria es muy raro. En el Islám es un pecado terrible.

Si no te matan las bombas, tu mayor preocupación será la comida. Antes del sitio a la ciudad había suficiente para todos. Pero ahora la gente más pobre no tiene cómo comprar alimentos, porque no hay trabajo, así que cada barrio tiene jóvenes voluntarios cuya responsabilidad es conseguir comida y otros suministros para sus comunidades. Las familias que aún tienen padre son afortunadas: su misión es conseguir comida y otros víveres cada día.

El pan es cada vez más escaso y más caro en el mercado negro debido a que la economía está destruida. La libra siria se abarata día a día frente al dólar. Y todo se hace más caro. Hay algo de arroz o pasta que llega de algunas ONG. Algunas de ellas lo entregan, otras lo venden. Algunas familias venden la comida sobrante. Pero no hay carne, leche o yogur.

Puedes cultivar verduras en el jardín. En mi barrio han plantado berenjena, perejil y menta. Pero muchos jardines se han convertido en cementerios porque no hay donde enterrar a los muertos tras cuatro años de guerra. Pero si la alternativa es morir de hambre, posiblemente no te preocupe comer alimentos que han crecido entre los cuerpos de los difuntos.

Otras mercancías son también difíciles de conseguir. Tenemos serios problemas para conseguir combustible o gas para cocinar, así que usamos madera o una clase de sucio diesel. Eso es realmente malo para la salud de todos, especialmente la de los niños.

Espera – o reza – que no tengas que ir a un hospital. Son absolutamente miserables. No sé cómo los doctores y enfermeras pueden soportar toda la sangre, huesos y tripas por todo el suelo. El olor es horrible. Los pacientes que no pueden irse están constantemente gritando de dolor. Hace unas cuantas semanas fui herido de bala en una mano por un francotirador y tuve algunos huesos rotos. Así que tuve que ir a un hospital una vez por semana a cambiar los vendajes. No puedo soportar estar allí por más de media hora.

¿Por qué sigo aquí?

Alepo es mi ciudad. Siria es mi país. Este es mi principio, en serio, y yo insisto en él.

La gente aquí está sufriendo porque quiere libertad. Antes de que inicie la guerra me uní a una manifestación contra el régimen de Assad – y fui arrestado, golpeado y encerrado en una pequeña celda por cinco días. Cuanto más grandes se volvieron las manifestaciones, más violentas fueron las reacciones del régimen. En un punto, el Ejército Sirio Libre intentó lanzar una revolución y la guerra comenzó.

Después de todo eso – los golpes, los ataques aéreos, la guerra, los bombardeos – quiero vivir en Alepo liberada. Quiero quedarme aquí, donde nací, toda mi vida. Es mi derecho.

*Ex estudiante de la Universidad de Alepo, Siria.

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