Salarios de hambre versus “primas de responsabilidad”: unámonos por la dignificación del ser universitario

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Por Rolando Gaitan*

El nombre de “prima de responsabilidad” tiene una carga subjetiva que da cuenta de una visión selectiva dentro de la comunidad humana llamada Universidad. Pareciera que quienes hoy se mantienen ocupando altos cargos de dirección desde hace mucho tiempo y otros, que se han reciclado entre “representantes profesorales al CU” y cargos gremiales ven el quehacer Académico orbitando alrededor de la gerencia media y alta sin que esto induzca un desmérito sobre la importante labor docente, investigativa y de extensión que han venido realizando la Rectora, el Secretario, los Vice-Rectores, los Decanos, Los Directores, entre otros. El asunto es que la palabra “responsabilidad” le ha dado base a muchos para argumentar que sin la labor gerencial simplemente la Universidad hubiera cerrado, como lo expresara el Prof. Secretario UC Pablo Aure a finales del 2019 en un audio muy conocido en las redes.

La responsabilidad histórica de mantener a flote la Universidad ha sido resultado de un trabajo mancomunado de miles de hombres y mujeres, técnicos, administrativos, obreros, profesores y estudiantes por lo cual es un error, también de magnitudes históricas que se piense que la responsabilidad solo esté en manos de la gerencia alta y media y por tanto se haya cometido el exabrupto de elevar groseramente las primas de responsabilidad en relación con los salarios, subrayando que esto ha ocurrido con el visto bueno del gobierno nacional.

Sin el profesor que hace docencia, investigación y extensión, sin el obrero que mantiene a punto las condiciones de trabajo, sin los técnicos que preservan y dan soporte al funcionamiento de las labores de docencia e investigación, sin los administrativos que conforman esa ingeniería del funcionamiento institucional, simplemente NO habría universidad ni productos de investigación ni egresados, aunque suene redundante. Y para ser más redundante, los nuevos profesionales son graduados por los profesores que dirigimos trabajos de investigación, por los técnicos, por los obreros y por los administrativos que día a día asistimos a nuestras labores en un contexto social y económico adverso.

Comenzamos el 2020 peor que antes

Si bien es cierto que al menos en los últimos tiempos, en cada comienzo de año la crisis nos muestra su rostro hostigador a quienes trabajamos en la universidad, este 2020 no ha sido la excepción. Con salarios congelados de hecho, la hiperinflación galopante, un dólar que pasó los Bs.S. 70.000, una canasta básica que para enero ya debe estar en más de Bs.S. 15.000.000, la realidad concreta universitaria es la del presupuesto deficitario y unos salarios inexistentes. Solo ha quedado la mística y entrega de quienes resistimos y asistimos a nuestra universidad. Algunos critican esta entrega y hablan de “subsidiar” a la educación. Otros hablan de la inviabilidad del sistema educativo público y de privatizar la educación autónoma desde las alturas del poder universitario como si fuese la panacea y sin la menor intención de abrir el debate de base sobre el tema. Siguen los remiendos y el evitar la confrontación con el gobierno de Maduro cada vez que se toman políticas del “resuelve” como las groseras primas de responsabilidad. Ante la brutal crisis salarial los profesores de aula siguen manifestando de manera legítima pero muy descoordinada y sin una propuesta unificadora el rechazo a este maltrato que proviene de sus propios colegas que hoy son autoridad universitaria y el gobierno. Esta situación hasta ahora no ha mostrado visos de cambio. Por ello estamos peor que en el 2019, no solo por culpa del gobierno y su política patronal sino por el carácter de nuestras autoridades y dirigencia gremial que no ven para los lados hasta que se ven con el “agua hasta el cuello”, pero el hecho es que han olvidado a la gran mayoría que trabaja al preferir beneficiar a una minoría gerencial. Por un lado, hablan de la dictadura de Maduro, pero por otro siguen siendo en la práxis la correa de transmisión de los designios gubernamentales. Así nunca vamos a derrotar a los criminales que controlan a Venezuela.

Los salarios de hambre exasperan a las bases universitarias ante el silencio de las autoridades sobre las primas de responsabilidad

Definitivamente el concepto originario de “complemento” de las primas de responsabilidad perdió todo sentido. El salario base en Enero del 2020 de un profesor Titular D.E. sigue siendo (redondeando) Bs.S. 570.000 mientras que la prima de responsabilidad de cargo de Director sigue siendo de Bs.S. 3.600.000. Mientras que las primas académicas y socio-económicas son prácticamente inexistentes ante una canasta básica multimillonaria y las cuales urgen ser elevadas de manera digna. En la siguiente grafica mostramos lo que gana (sin descuentos) un prof. Titular D.E. con cargo de Director Académico:

 

Este recibo de nómina habla por sí solo. Las autoridades Rectorales incluida la gran mayoría de los Directores no han entendido que el día de mañana dejarán de ser autoridades ya sea porque se jubilen, porque pierdan las elecciones o porque otros asuman esos cargos y las únicas cosas que quedan cuando se vayan a sus hogares serán el salario y las primas con incidencia salarial, quedando fuera las de responsabilidad. Ni han pensado en ellos mismos a futuro y mucho menos en los que, no teniendo esas “jugosas” primas (ya roídas por la hiperinflación) siguen dando clases y haciendo investigación. Aquí queda allanado el camino hacia una propuesta que debiera ser consensuada y sobre la cual vislumbraré en los puntos siguientes.

El cuento de las Convenciones Colectivas Únicas del gobierno y el Acta Convenio UC-APUC

Son dos historias entrelazadas por la forma en cómo se “acordaron”. Por un lado, las Convenciones Colectivas Únicas impuestas por el gobierno de Maduro han ido de la mano de la burocracia sindical del chavismo encarnada en las diversas federaciones construidas a imagen y semejanza de la política de rasgo neoliberal y autoritario del gobierno actual. Las invenciones de las “Cesta Ticket”, el “salario integral”, las primas sin incidencia salarial, etc. han beneficiado a los patronos públicos y privados por el simple hecho del robo de las prestaciones sociales, entre otras cosas. Ya vencida la Tercera CCU al momento de escribir estas líneas aún es un misterio la Cuarta CCU. Solo hemos visto por las redes la guerra de tablas y el triste rol de pasillo de los últimos voceros del chavismo universitario que aún quedan en el país con leyendas y cuentos de camino sobre salarios de Bs.S. 18.000.000…

Por otro lado, a finales del 2019 algunos nos enteramos por las redes de la firma del Acta Convenio UC-APUC la cual fue realizada con un procedimiento que en nada envidia a la metodología utilizada por el gobierno. De manera inconsulta con las bases profesorales y demás trabajadores universitarios, ni guardaron las apariencias, ni convocaron a una asamblea de APUC al menos para debatir sobre las cláusulas del Acta Convenio.

Sin embargo, ya con el hecho consumado de la firma del Acta Convenio UC-APUC, es pertinente notar algunos aspectos de la misma que incluso contravienen al criterio asumido por las autoridades y el gobierno respecto a aumento desproporcionado y sin ninguna ecuación o regla de cálculo clara (al menos para mi entendimiento) de las primas de responsabilidad y que además es importante mencionar otras cláusulas del Acta Convenio que están desubicadas de la realidad actual del profesor Universitario.

En aras de no hacer un escrito muy extenso, haré mención y observaciones solo sobre algunas cláusulas que tienen relación con la valoración del salario y las primas en el Acta Convenio UC-APUC.

Por un lado, en el Capítulo VIII-Investigación, la CLÁUSULA 61 considera a la investigación como elemento esencial dentro de la institución universitaria y si bien es muy cierto que se trata de un aspecto central dentro de la Academia, es menester valorarla en su justa dimensión lo cual obviamente no lo es cuando vemos un recibo de nómina de un profesor Titular a D.E. que devenga una prima de investigación de apenas Bs.S. 10.000 que alcanzaría para cubrir tres (3) pasajes en el transporte urbano.

La cláusula 120 (sueldos y salarios. Remuneración como contraprestación de servicios) comienza con:

“la Universidad de Carabobo y el Gremio acuerdan otorgar a todos los miembros del Personal académico, sin discriminación de tipo alguno (ordinario, especial, jubilado y pensionado), una remuneración como contraprestación legítima por la realización de sus servicios, en valor pecuniario y económico que sea suficiente para el logro de su bienestar social y el de su familia en concordancia y respeto a lo establecido en los Convenios de la OIT sobre Trabajo Decente, el artículo 91…”

Estableciendo la posibilidad legal de plantear contrapropuestas de tablas salariales con base en la Canasta Básica, dando, así una respuesta contundente al plan de ajuste del gobierno. Sin embargo, en este mismo artículo se plantea un aspecto desventajoso para el gremio profesoral cuando se establece que:

“…Así mismo, la Universidad y la Asociación convienen en revisar cada año los sueldos del personal docente y de investigación, teniendo en cuenta entre otros aspectos el aumento del costo de la vida, a fin de realizar las acciones necesarias para solicitar al ejecutivo el sostén de la capacidad adquisitiva del profesor y de las Remuneraciones al trabajo académico.”

Ningún salario soporta la espera de un año para que sea ajustado en la realidad hiperinflacionaria, ni contando con las migajas del gobierno.

En contraste con lo anterior está la CLÁUSULA 121 (salario en moneda nacional) donde se mencionan las Normas de Homologación que ante la crisis ya han quedado obsoletas en su forma original en el momento que estás plantean un ajuste salarial con base en un promedio bianual del índice inflacionario. Estas Normas de Homologación debieron replantearse antes de la firma del Acta Convenio UC-APUC. Estas son las cosas que pasan cuando los dirigentes gremiales y patronos se reúnen a espaldas de las bases.

En la cláusula A 124 (revisión de sueldos) que dice:

La Universidad conviene en revisar semestralmente, las escalas de sueldos y demás beneficios del Personal Docente y de Investigación y solicitar, ante el Ejecutivo Nacional las modificaciones correspondientes en este sentido. En todo caso ajustará la vigente escala de sueldos y salarios del Personal Docente y de Investigación a cualquier aumento establecido por otra Universidad Nacional que incremente los mismos, aun cuando no se haya vencido el lapso señalado anteriormente.

 

Ahora se habla de revisar semestralmente y no anualmente como en la CLÁUSULA 120. Suponiendo el sentido de interpretación múltiple de los colegas abogados y asumiendo la buena fe de quienes redactaron el Acta Convenio, sin embargo, ninguna de las dos Cláusulas dan respuesta a la digna demanda salarial del gremio profesoral.

Si observamos la cláusula 127 (prima de responsabilidad administrativa y académica)  que dice:

La Universidad y la Asociación acuerdan reconocer la pertinencia de la asignación de primas diferenciales en el sueldo a los miembros del personal docente y de investigación de la Universidad que hayan sido electos como Autoridades Universitarias, o como Decanos de las Facultades, así como para aquellos que sean designados por aquellas para asumir cargos de dirección académica o administrativa, cuyos montos estarán sujetos a los niveles que al efecto determine la OPSU y la CCU, o en su defecto, cuando estas no sean aplicadas, por resolución motivada con solicitud de recursos del Consejo Universitario de la Universidad de Carabobo. El Consejo Universitario declarará cuales son los cargos cuyos titulares son objeto del beneficio de la aplicación de esta Cláusula.

Se encuentra una clara ambigüedad en cuanto a la supresión del concepto de prima como complemento salarial, si es que alguna vez quedó por escrito y pudiendo entrar esta Cláusula 127 en contradicción, por ejemplo, con la Cláusula 61 al terminar siendo valorada más una actividad gerencial que la de investigación, como en efecto ocurre en la abismal brecha entre prima de responsabilidad de Director y prima de investigación.

Tal vez la cláusula 170 (revisión de las presentes condiciones de trabajo) que dice:

La Universidad de Carabobo y la Asociación de Profesores acuerdan someter a revisión los términos de las cláusulas de estas Condiciones de Trabajo cuando las circunstancias así lo ameriten a instancia de una de las partes. En caso de que se requieran modificaciones, estas tendrán que ser hechas de común acuerdo entre las partes…En ningún caso las modificaciones podrán desmejorar las Condiciones Generales de Trabajo, acordadas en la presente contratación.

 

Sea la más importante para el gremio dadas las tremendas debilidades de la presente.

Dos frentes, una sola lucha

Así es. Los profesores, obreros y administrativos no debemos olvidar que debajo de los discursos hay una realidad caracterizada por los intereses políticos y económicos de quienes hoy actúan como nuestros patronos: el gobierno y las autoridades universitarias. No es culpa nuestra que el gobierno de Maduro siga pagando la fraudulenta deuda externa a costa de salarios de hambre, destrucción de la industria petrolera, la entrega del Arco Minero, la salud y educación en estado de abandono. Tampoco es culpa nuestra que las autoridades Rectorales incluidos los Decanos que fueron votados por nosotros hace muchísimos años atrás han tomado medidas inconsultas y terminaron beneficiando a una minoría en detrimento de las condiciones salariales de la mayoría como ha ocurrido con el asunto de las primas de responsabilidad.

Por ello es que hay dos frentes y por lo mismo es nuestro deber unir las luchas en una sola. Planteamos que regrese la sensatez respecto a la revisión del criterio con el que se establecen las primas de responsabilidad, colocando un límite superior como un porcentaje fijo en el tiempo del salario de un profesor Titular a D.E. o hasta la posible propuesta de eliminarlas en su totalidad, por un lado. Pero si como objetivo principal nos planteamos el dignificar a la Academia no podemos pensar que ésta está hecha de únicamente profesores Titulares y Asociados. Los escalafones más bajos como los de Instructor, Asistente y Agregado deben ser apoyados con primas académicas con incidencia salarial. Adicionalmente, poco hacemos sino enfocamos la atención sobre las tablas salariales definiéndolas de una vez por todas con base en la canasta básica con indexación mensual, convirtiéndolas en una bandera lucha. Estos son algunos de los planteamientos que están a la orden del día.

Pero esto dependerá de nuestra organización y movilización interna en la universidad y externa en las calles. Es fundamental retomar el camino democrático de base que la Junta Directiva de APUC ha extraviado al negarse a realizar las necesarias asambleas profesorales, al salirse de manera inconsulta de la intergremial o hasta amenazar y prohibir la realización de asambleas autónomas de seccional. Los profesores estamos en una situación de mucha desventaja ante este vacío de dirección consecuente con el clamor universitario.

Hoy algunos sectores políticos, gremiales y sindicales del país vienen planteando la dolarización del salario ante la presunta dolarización de la economía. Lo segundo es incierto por el simple hecho de que el dólar bajó casi BsS.10.000 en tres días (a la fecha de este escrito 15/01/20), es decir pasó de BsS. 82.900 a BsS. 73.000 y si uno se pasea por los supermercados o mercados callejeros se observa el aumento diario de los precios al público sin ningún tipo de control, lo cual es una prueba más de la burla que significa el control de cambio del gobierno cuando quien manda es el dólar paralelo y la especulación a conveniencia. Peor aún, el dólar es una moneda de guerra con la que incluso el gobierno de Maduro apoya las transacciones con ella. El valor del poder adquisitivo promedio global del dólar depende de la geopolítica mundial y así, como el valor del petróleo, es sensible a la conflictividad política y militar, las intervenciones guerreristas y las ganancias económicas de las grandes empresas militares. Sería arriesgado sostener una consigna de dolarización del salario sin un anclaje a la realidad concreta como lo es costo de la vida y sus indicadores.

En diversos escritos anteriores se ha planteado como ejemplo “las tablas de la dignidad” que consiste en anclar el salario al costo de la canasta básica y que inicia en el escalafón de profesor Instructor a D.E. con salario igual al valor de la Canasta Básica según criterio del CENDAS. Este criterio recoge el espíritu de un profesor que con dedicación exclusiva a la Academia no posee otro ingreso y su labor está volcado de lleno al desarrollo de la docencia, investigación, extensión y gerencia universitaria. La tabla propuesta actualizada según la Canasta Básica de Diciembre 2019 sería

La cual permitiría determinar un criterio para el valor de 1 hora de trabajo. Supongamos la situación más desventajosa desde el punto de vista salarial como lo es el caso de un Instructor a D.E. El costo de 1 hora de trabajo es de Bs.S. 49.342. Así un instructor a tiempo determinado que está ganado por el orden de BsS. 100.000 pasaría a ganar BsS. 1.973.684 considerando un contrato de 10 horas semanales. La propuesta es que este mismo criterio del valor de 1 hora de trabajo pudiera ser aplicado a las tablas salariales de obreros, empleados y auxiliares docentes.

Solo con la unidad organizativa y la movilización de todos los universitarios y la necesaria articulación con las luchas de todos los sectores de Maestros, Enfermeros, Petroleros, entre otros lograremos torcerle el brazo a este gobierno patronal y lograr nuevas conquistas.

Por un gremio profesoral Autónomo, Democrático, Independiente y sin compromisos con la Autoridades, ni el gobierno, ni los partidos patronales, se despide

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*Dr. Rolando Gaitan. Director del Departamento de Física FACYT-UC

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