El pináculo del Panteón Nacional: un detallito para la historia

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A pocos días de la magna fecha del Bicentenario de la Independencia, el pináculo del Panteón Nacional, ese ornamento arquitectónico en forma de peón de ajedrez que corona la cúpula central de la venerable edificación, se encuentra inclinado hacia el noreste, como consecuencia de aquel sismo ocurrido hace un poco más de dos años que dio mucho que hablar a los medios privados ¿lo recuerdan?

Pináculo-Panteón-Nacional

Por: Leonardo Nazoa

A pocos días de la magna fecha del Bicentenario de la Independencia, el pináculo del Panteón Nacional, ese ornamento arquitectónico en forma de peón de ajedrez que corona la cúpula central de la venerable edificación, se encuentra inclinado hacia el noreste, como consecuencia de aquel sismo ocurrido hace un poco más de dos años que dio mucho que hablar a los medios privados ¿lo recuerdan?

Pues bien , así como se encuentra hoy, tristemente inclinado como la torre de Pisa, caído como un churro, el pináculo del Panteón ha visto pasar, a lo largo de más de dos años, innumerables actos oficiales, visitas de mandatarios, el Bicentenario del 19 de Abril y la exhumación de los restos del Libertador, sin que haya aparecido nadie dispuesto a repararlo, aunque sea para no dar la cómica en el Bicentenario de nuestra Declaración de Independencia.

Y es que la cosa es bien sencilla: sólo se necesita que algún audaz y juvenil bolivariano se encarame ahí con una cuchara, medio kilo de cemento blanco y unas piedritas para usarlas de cuña y en un santiamén estará arreglado el decorativo pero importante perolito arquitectónico. Se puede usar una escalera de bomberos, o se puede subir a rapel, o quizás descolgarse con unos mecates desde un helicóptero. Podría incluso, la patriótica pequeña obra de albañilería, convertirse en show mediático y en propaganda para este emprendedor gobierno, que nos ha prometido mucho más grandes hazañas que esa, como construir 350000 viviendas y miles de kilómetros de vías férreas en menos de un año. ¿Dónde van a dejar la credibilidad si no son capaces de arreglar esa pendejada para un magno día de fiesta?

Desde hace más de dos años se lo vengo comentando a mis conocidos que ocupan posiciones en el gobierno, sobre todo, vinculados a la cultura, a la investigación histórica, al patrimonio, pero nadie parece hacerse eco del asunto, y mucho menos del ridículo que vamos a hacer al dejar pasar el Bicentenario sin componer eso. Es como si el Bicentenario de los EEUU (y me perdonan el mal ejemplo) hubiera pasado con la antorcha de la Estatua de la Libertad caída como un helado derretido.

Además, el susodicho corotico arquitectónico, por su ubicación, es como el ombligo de la Patria, y sería sumamente pavoso dejarlo así escoñetado como está. Se trata del “feng-shui” de la Patria. ¡Por favor arreglen esa vaina! Todavía están a tiempo. Les quedan unos diítas. Después no digan que no les dije.

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